Por Loreto Larrain
Para Revista Mandato
El presidente de Argentina, Javier Milei, fue entrevistado por el periodista Luis Majul, sobre las ultimas mediciones de la pobreza. Al respecto, el presidente aseveró que “Bajamos 30 puntos la pobreza, es algo histórico”. Sin embargo, la realidad diaria de los argentinos desmiente cualquier relato triunfal. Basta con observar las boletas de los servicios básicos y los aumentos, que no dan respiro, para saber lo lejos que Milei está de la realidad de millones de argentinos, que hacen malabares para poder estirar sus sueldos hasta fin de mes. Ni hablar de los jubilados y pensionados que ni siquiera se atreven, en estas épocas de intenso calor, a encender los aires acondicionados porque la factura de luz superará los haberes que perciben. La reducción de la pobreza, de la que se vanagloria el mandatario argentino, parece un titular surrealista fomentado por el escaso cuestionamiento de la prensa argentina.
Pero mientras los hogares se hunden en tarifas y salarios por debajo de valor de la canasta básica de alimentos, Milei se ocupa de “no ceder al kirchnerismo”, designaciones en la AGN y de defender funcionarios con causas judiciales abiertas, como si fueran meras anécdotas. La economía real, la que dicta la vida cotidiana de millones de familia, queda relegada a un segundo plano frente a la obsesión por el poder y la narrativa política de este gobierno.
El ajuste del Presupuesto 2026 para cumplir con el déficit cero, es otra muestra de prioridades invertidas que impone austeridad para el ciudadano. Mientras, Milei, se jacta de ser el promotor «histórico» del descenso de la pobreza en la Argentina.
El presidente promete seguir bajando la pobreza y cumplir con el déficit cero, pero los anuncios los hace desde una intencionada desconexión con la realidad y esto ya no es un error de percepción o de comunicación, es una elección política del mandatario. Milei subestima a la gente y minimiza el estado de pobreza generado desde que asumió el mandato.
Argentina no necesita titulares gloriosos de Milei; necesita políticas que alivien el bolsillo y la vida de su gente, pero la economía doméstica no es prioritaria para este presidente.