La cálida ciudad de Aguilares, en el sur de la provincia de Tucumán, se viste como cada año de fiesta y tradición para dar vida a la 38° Edición de la Fiesta Nacional de la Caña de Azúcar, Una celebración popular, con artistas de relevancia para el folclore argentina, como Los Tekis o Sergio Galleguillo, que rinde homenaje a uno de los pilares centrales de la identidad económica, social y cultural tucumana: la industria de la caña de azúcar.
Este evento se realizará al aire libre en el Predio “20 de Junio y Perilli” las noches del viernes 14 y sábado 15 de noviembre, con entrada libre, gratuita y bajo una política de acceso sin alcohol. Como cada año, se elegirá la Reina Nacional de la Caña de Azúcar.
La fiesta es más que un show musical
La fiesta de la caña de azúcar es un acto de reconocimiento colectivo, que celebra no solo la música, el baile y la convivencia, sino también la hoja y el tallo (la caña), que ha modelado comunidades enteras en el sur de Tucumán.
El evento es una ventana hacia el territorio cañero, a su gente, sus paisajes, sus labores de campo, sus tradiciones. Genera visibilidad para una industria que muchas veces queda entre los ingenios, los ingenieros y los cañaverales.
El festival también es identidad regional porque Aguilares se autodefine como “Capital Nacional de la Caña de Azúcar”. El festejo ayuda a fortalecer el orgullo local, la memoria colectiva y la transmisión de saberes.
El evento es motor del turismo cultural y económico, atrae público, moviliza actividad local (artesanos, gastronomía, hospedaje) y aporta a la vivacidad de la ciudad en un mes invernal de la zafra.
En definitiva, esta fiesta visibiliza cómo un cultivo y una industria pueden ser el eje de una comunidad, de su historia, de su presente y de sus esperanzas. Y en un país donde muchas festividades se centran en lo urbano, aquí la ruralidad, la agroindustria y la tradición folklórica cobran protagonismo.
Historia de la caña de azúcar en Tucumán
La provincia ha tenido a la caña de azúcar como una de sus actividades económicas centrales desde hace siglos, y su desarrollo industrial, social y cultural, inseparable de la región.
En 1646 existían plantaciones de caña en estancias del departamento de Chicligasta. En torno al año 1700, los jesuitas en la Reducción de Lules pusieron en marcha un pequeño trapiche movido por bueyes para procesar caña. A partir del siglo XIX la industria creció con fuerza: en 1824 se fundó el ingenio Cruz Alta, y hacia mediados del siglo ya había decenas de fábricas trabajando para abastecer el mercado interno y regional. En la contemporaneidad, la Tucumán concentra cerca del 70 % de la superficie argentina destinada al cultivo de caña de azúcar.
Este tejido histórico permite entender por qué una fiesta como la de Aguilares tiene tanto significado: no es sólo diversión, sino un lazo con la tierra, con la historia obrera, con las familias cañeras, con el paisaje del pedemonte y del valle sur.
Cómo llegar desde San Miguel de Tucumán a Aguilares
La ciudad de Aguilares se encuentra a aproximadamente 86-88 kilómetros al sur de San Miguel de Tucumán. Se llega por la Ruta Nacional 38, que atraviesa gran parte de la provincia de norte a sur y pasa por localidades como Famaillá, Monteros, Concepción hasta Aguilares.
Se recomienda salir desde la capital hacia el sur, empalmar con la RN 38 y seguir el trazado hasta Aguilares. También conviene prever traslado con tiempo, dado que el trayecto dura alrededor de una hora a hora y cinco minutos, dependiendo del tránsito.
El valor de los pueblos
En un mundo cada vez más globalizado, donde las grandes ciudades acaparan la atención, la 38° Fiesta Nacional de la Caña de Azúcar en Aguilares, reivindica el valor de los pueblos intermedios, de las actividades agroindustriales que sostienen regiones, y de las identidades locales que encuentran su expresión en el arte, en la fiesta y en la tradición.
La caña de azúcar, más que un cultivo, es parte de la trama humana de Tucumán, de sus trabajadores, de sus familias, de sus ingenios y de los paisajes que descubren al visitante. Celebrarla es respetar ese pasado, reconocer el presente y mirar hacia un futuro donde la agroindustria, la cultura y el turismo puedan caminar juntos.
Para la revista Mandato, esta fiesta es una ventana ideal para mirar al norte argentino, entender su economía, su cultura popular y su potencia simbólica, temas que están justamente en el corazón de nuestra propuesta editorial.