En el sur literario de Santiago, donde la poesía circula entre bibliotecas comunitarias, talleres de barrio y revistas autogestionadas, emerge la figura de María Beatriz Ortiz Zúñiga “Maizú”, poeta, docente y una de las voces más consistentes del circuito literario independiente chileno. Su palabra es una brújula que mira la memoria, se quiebra ante lo injusto y se rehace en cada poema. En conversación, con Revista Mandato, Maizú habla de sus inicios, de la necesidad vital de la escritura, de la importancia de los círculos comunitarios y del espesor cultural que sostiene a una revista literaria en tiempos donde la inmediatez amenaza con borrar los matices.
La infancia, la lectura y el primer llamado del poema
María Beatriz, ¿cómo nació su inquietud por la escritura?
Desde la infancia fui una lectora sempiterna. En plena madurez sentí la necesidad de aprender técnicas literarias para mejorar algunos esbozos poéticos. Por ello, al siguiente año de mi retiro del servicio docente, ingresé al Taller Isla Negra dirigido por escritor Edmundo Herrera, en la Sociedad de Escritores de Chile (SECH).
¿Cómo recuerda ese primer momento en que la poesía comenzó a ser una necesidad para su mundo?
En el taller mencionado aprecié la enorme diferencia en calidad de los escritos de los demás talleristas, con relación a los míos. Me propuse perseverar trabajando intensamente con apoyo de escritores como Yuri Pérez, Dante Cuadra y Osvaldo Molina. El esfuerzo logró fruto después de tres años con el poemario La Orilla, premiado en San Bernardo. Desde entonces mi blanco fue la poesía.
Poética del mundo: belleza, crudeza y lo que nos hiere
En sus obras se transita desde lo romántico, lo social y lo oscuro, ¿cómo entiende usted la función de la poesía frente a lo bello, lo anecdótico y lo doloroso?
La poesía me hace auscultar, transparentar miserias, extravertir emociones que provoca la naturaleza, por ejemplo, que entrega toda su gama de inspiración. También escribo sobre temores y vicisitudes propias y de los otros, temáticas que coinciden muchas veces con la coyuntura emocional de los lectores.
¿Cree que la poesía debe comprometerse con su tiempo o conservar cierta autonomía frente a lo social o lo político?
En mi caso pretendo ser testigo de nuestro tiempo con visos denunciantes de injusticias, violencias y discriminaciones que afectan a nuestros congéneres, con énfasis en la problemática de la mujer, con el agregado del respeto a la libertad de expresión.
¿Qué busca cuando escribe, la revelación, la catarsis, la memoria o la denuncia?
Parte de mi escritura es como una catarsis, una forma de liberar tormentas, que me conviven, y sanar dolores existenciales. Asimismo, en mis letras abarco memoria y denuncia como expresé anteriormente.
Entre lo autobiográfico y la invención
Su escritura parece partir de una sensibilidad que no teme a la crudeza, ¿cuánto de su biografía se filtra en sus versos, y cuánto es pura invención poética?
Poetizar realidades es mi fin último, en un gran porcentaje de mis poemarios aparezco, aunque a veces con una especie de camuflaje. Debo hacer notar que, en mis libros subyace mayoritariamente la invención poética.
¿Cómo es su proceso de escritura? ¿Se deja llevar por la intuición poética o trabaja desde una estructura y disciplina docente?
Con la experiencia escritural, aprecio que en todo hay poesía. Basta un chispazo para iniciar el proceso de plasmar un texto poético, lo que conlleva un trabajo elaborativo con tiempo indefinido.
En su experiencia ¿qué papel cumple la lectura ajena y la propia en la madurez de una poeta?
La lectura en una poeta es esencial. Para llegar a serlo debe estar centrada en conocer a escritores o poetas universales, incluyendo a los chilenos; la considero una disciplina permanente. Mentalmente el o la poeta va incorporando vocabulario y ritmo propios casi sin darse cuenta.
La docente y la creadora: palabras, silencios y aprendizajes
¿Cómo convive la Maizú creadora con la Maizú docente? ¿Qué le enseñan sus alumnos sobre la palabra y el silencio?
Considerando la época no tan ruidosa en la que fui docente, creo haber aprendido la simpleza o sencillez en la expresión escrita, más comprensible para el común y el silencio como reflexión.
Premios, comunidad y el pulso cultural del sur de Santiago
Ha obtenido el Premio Municipal de Literatura de San Bernardo, ¿qué significado tienen los reconocimientos en un país donde la poesía muchas veces habita los márgenes?
Personalmente fue un gran aliciente para seguir perseverando y lograr el oficio de poeta a cabalidad
Participa activamente en Círculos Literarios como La Cisterna y el Ateneo de San Bernardo. ¿Qué importancia tienen hoy estos espacios comunitarios en la construcción cultural chilena?
Desde mis comienzos participo en el Círculo de Escritores de La Cisterna. Por muchos años, aprendí buenas experiencias literarias en el Ateneo de San Bernardo, como centros culturales -que- acogen semanalmente a todas las personas interesadas en avanzar escrituralmente. Ambas entidades trabajan con denuedo para hacer llegar la Literatura a sectores poblacionales con menos oportunidades en el ámbito cultural.
¿Qué desafíos observa en el ambiente literario actual, especialmente para las mujeres poetas del Sur de Santiago?
Las poetas deben ingeniárselas a fin de progresar en la escritura por -la- falta de talleres literarios, varias son autodidactas. Ocasionalmente acceden a mayor capacitación mediante proyectos ganados a nivel municipal y/o gubernamental. Lo que sí,en La Cisterna, algunos años SENAMA (Servicio Nacional del Adulto Mayor), ha favorecido al Círculo de Escritores con fondos económicos para publicar Antologías y/o libros individuales mediante proyectos, como es mi caso.
Espiga: una revista que crece desde la comunidad
Usted dirige desde hace años la Revista Espiga, una publicación de espíritu colectivo. ¿Cómo nació este proyecto y qué propósito lo sostiene?
Espiga surgió hace 13 años en el Círculo de Escritores de La Cisterna. Su objetivo fue incentivar la creación literaria y el buen uso del idioma en los socios de la agrupación y a la vez ofrecer Espiga a la comunidad. Su publicación no habría sido posible sin el subsidio económico del Municipio, previa postulación a fondo cultural.
En tiempos de inmediatez digital, ¿qué sentido trascendental genera sostener una revista literaria en papel o en formato tradicional?
Espiga en papel, su formato tangible incentiva la lectura en la Comunidad y es más factible hacerla llegar físicamente a ella.
¿Qué cambios ha notado en la sensibilidad poética de las nuevas generaciones que participan o leen Espiga?
Hoy por hoy comparto menos con las nuevas generaciones, excepcionalmente participan, en Revista Espiga, escritores menores de 30 años, la mayoría son más adultos.
La poética personal, el oficio y la persistencia
¿Si tuviera que definir su poética en una palabra o imagen, ¿cuál sería?
“No hay distancia entre mis pasos y el recorrido en las mareas del tiempo”
¿Qué lugar ocupa la poesía en la vida de una mujer madura en una sociedad que aún mide el valor desde la juventud o el éxito?
Continúa siendo preponderante a mis años -la poesía-. En los ámbitos en que me desenvuelvo no percibo distingos por esta coyuntura.
¿Hay una misión o un llamado en su escritura?
El llamado es a depurar el idioma con criterio estético e insistir en la defensa de un ideal cualitativo.
Finalmente, cómo imagina el porvenir de la palabra en Chile-entre la memoria, la rebeldía y el deseo?
Pienso que la expresión escrita perdurará y su huella, en la memoria de los literatos jóvenes les hará trabajar con más ahínco, deseo y rebeldía teniendo como desafío el evitar sea sobrepasada por la Inteligencia artificial por ejemplo.
La marejada intacta
Para Maizú, la poesía no es solo un oficio, es una forma de permanecer. En cada verso late la fortaleza de quien aprendió a mirar el mundo sin temerle, la memoria de los talleres comunitarios y la persistencia de una mujer que hizo de la palabra su lugar de verdad. Su voz, serena y firme, nos recuerda que la literatura también es defensa del idioma, un acto de tenacidad cultural que atraviesa generaciones, y que, aun en tiempos acelerados, hay escrituras que siguen marcando un pulso vital capaz de sostenerse más allá de la inmediatez.
Descarga aquí la Entrevista a María Beatriz Ortiz Zúñiga “Maizú”
