En Águila Sur, una zona de interfaz rural y urbana marcada por incendios devastadores en 2008 y 2015, se desarrolló una actividad clave encabezada por el Presidente de Chile, Gabriel Boric, para reforzar la preparación comunitaria frente a la temporada de mayor riesgo. El encuentro se inscribió en el marco del programa Comunidades Preparadas, que impulsa Conaf desde 2015 y que hoy vive su mayor expansión. El Presidente, acompañado de brigadistas, autoridades sectoriales y vecinas y vecinos del sector, destacó el crecimiento del programa, que pasó de 197 comunidades en 2022 a 314 en 2025, lo que representa un incremento del 59%. Un dato que confirma que la organización territorial y la prevención ya no son esfuerzos aislados, sino una red ciudadana que se consolida frente a un fenómeno que año a año afecta al país.
Un modelo territorial que se vuelve referencia
Águila Sur es hoy un ejemplo de resiliencia comunitaria. Tras años de incendios complejos, sus habitantes trabajaron junto a Conaf en la construcción de más de 1.600 metros de cortafuegos, el mejoramiento de rutas de evacuación, la capacitación de una brigada de primer ataque, y la articulación diaria de alertas vecinales mediante WhatsApp.
Estos aprendizajes, señaló el Mandatario, son centrales para el enfoque que busca potenciar el programa: un trabajo sostenido, comunitario y preventivo que fortalece el rol de las familias que habitan zonas de riesgo.
“Este es un llamado a seguir cuidándonos, a enfrentar juntos la temporada de incendios y a que más familias se sumen a esta red de protección”, afirmó el Presidente Boric, subrayando la responsabilidad compartida entre instituciones y ciudadanía.
Un programa que transforma la relación con el territorio
Comunidades Preparadas busca no solo reducir la vulnerabilidad ante incendios, sino también modificar comportamientos y consolidar una cultura de prevención. La estrategia cuenta con el apoyo de Senapred, Cáritas Chile y numerosas organizaciones locales, reforzando el vínculo entre gestión estatal, compromiso comunitario y educación ambiental.
Los principales beneficios del programa incluyen:
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Disminución de la vulnerabilidad de los territorios expuestos a incendios.
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Fortalecimiento de los lazos sociales, esenciales para la reacción temprana.
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Promoción de la autoprotección y la responsabilidad compartida.
La mayor inversión preventiva de la historia reciente
Los avances son acompañados por un aumento significativo en recursos. El presupuesto destinado a la prevención de incendios se duplicó respecto de la temporada 2021-2022, alcanzando los 160 mil millones de pesos.
Para esta temporada, la estrategia nacional dispondrá de:
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35 unidades de investigación de causas.
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319 brigadas de combate y prevención.
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77 aeronaves de combate, incluyendo dos aviones tanqueros de gran capacidad —el mayor despliegue aéreo registrado en Chile—.
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232 profesionales de temporada, un 86% más que en 2022, dedicados a educación ambiental, gestión comunitaria, supervisión de quemas, prevención e investigación.
El despliegue evidencia un país que se organiza en múltiples frentes comunitario, institucional, territorial y aéreo— para enfrentar una amenaza que ya es parte de la realidad climática de Chile.