En el marco de los incendios forestales que azotan a las regiones de Ñuble y Biobío, las autoridades han dispuesto una serie de medidas excepcionales destinadas a resguardar la seguridad vial, garantizar la movilidad esencial y mitigar el impacto territorial de la emergencia. Entre estas acciones se cuentan cortes parciales y momentáneos de carreteras, así como la liberación temporal de peajes estratégicos, con el objetivo de facilitar la circulación en escenarios de riesgo.
Estas decisiones no solo responden a criterios técnicos de proximidad entre focos ígneos y autopistas, sino que también evidencian cómo, en contextos de catástrofe, la infraestructura deja de ser mero soporte logístico para convertirse en un componente clave de la política pública de protección civil.
Estado actual de las carreteras en Ñuble y Biobío
Región del Biobío
(Reporte martes 20 de enero, 07:15 hrs)
Ruta Q-90 (Laja–Yumbel): Tránsito restablecido.
Ruta Concepción–Cabrero: Operativa.
Ruta del Itata: Operativa.
Ruta N-48 (Concepción–Florida): Operativa.
La reapertura de estos corredores refleja una recuperación progresiva de la conectividad regional, aunque bajo monitoreo constante debido a la inestabilidad propia de la emergencia forestal.
Región de Ñuble
(Reporte martes 20 de enero, 09:00 hrs)
Todas las rutas concesionadas se encuentran habilitadas:
Ruta 5 Sur (Talca–Chillán y Chillán–Collipulli)
Ruta 152 del Itata (Acceso Norte a Concepción)
La normalización parcial del tránsito no implica el cese del riesgo, sino una fase de contención dinámica, sujeta a la evolución de los incendios.
Peajes liberados temporalmente
Como medida excepcional para facilitar la movilidad durante la emergencia, se dispuso la liberación temporal de los siguientes peajes:
Ruta 152 del Itata
Troncal Agua Amarilla
Peaje Queime, Ruta N-48-0
Esta decisión, más allá de su efecto práctico inmediato, constituye un gesto de alivio económico para comunidades afectadas y equipos de emergencia que dependen del tránsito fluido para su labor.
Transporte público: funcionamiento bajo contingencia
Región del Biobío
La movilidad regional se ha visto tensionada por desvíos, alertas y suspensiones parciales de tránsito.
En el ámbito urbano, los mayores inconvenientes se registraron en los servicios:
Unidades 30 y 31 (Concepción–Penco)
Unidad 52 (Concepción)
Unidad 70 (Concepción–Palomares)
Asimismo, se reportaron suspensiones en servicios rurales de Tomé y Florida.
Pese a este escenario, el sistema regulado del Gran Concepción presenta actualmente un nivel de operación superior al 90%, aunque con menor frecuencia en los trayectos hacia Penco y Tomé, debido a las condiciones de la emergencia.
Región de Ñuble
La región exhibe una operatividad general del 90% en sus servicios de transporte.
Las mayores afectaciones se concentran en aquellos recorridos vinculados a la Ruta del Itata, particularmente desde el kilómetro 74, donde se registraron suspensiones.
Entre los servicios interurbanos afectados se encuentran:
Línea Azul
Buses Biobío (ruta Chillán–Concepción)
Como medida de refuerzo, se solicitó apoyo a operadores de Portezuelo y Chillán Viejo, quienes dispusieron buses para el traslado de personas desde las 22 horas del domingo 19 de enero.
Movilidad y política pública
La situación que atraviesan Ñuble y Biobío vuelve a poner en evidencia la fragilidad estructural de los territorios frente a fenómenos ambientales extremos, pero también la centralidad de la gestión vial y del transporte como pilares silenciosos de la resiliencia social.
Cada ruta habilitada y cada peaje liberado no son meros datos técnicos: son decisiones que impactan directamente en la capacidad de respuesta comunitaria, en la circulación de ayuda y en la vida cotidiana de miles de personas que, aún en emergencia, deben seguir moviéndose para sostener la trama social y productiva.