En las últimas décadas, hablar de alfabetización digital era casi sinónimo de inclusión tecnológica. Saber usar una computadora, enviar un correo electrónico o navegar por internet parecía suficiente para “estar al día” con la sociedad contemporánea. Sin embargo, hoy ese estándar ya no alcanza. La revolución tecnológica ya no se limita al acceso, está en los algoritmos que deciden qué vemos, qué compramos y hasta cómo pensamos.
Los algoritmos que moldean nuestra vida
Los algoritmos gobiernan silenciosamente nuestra vida cotidiana. Desde las recomendaciones de videos y noticias en redes sociales, hasta los sistemas de calificación crediticia o las decisiones de las empresas, se sirven de la inteligencia artificial. Estas fórmulas matemáticas moldean oportunidades, información y comportamiento. La alfabetización digital nos enseñó a operar dispositivos; la alfabetización algorítmica nos prepara para entender cómo y por qué los algoritmos influyen en nuestras elecciones y percepciones.
Un desafío ético y social
No se trata solo de un problema técnico, sino ético y social. La falta de comprensión algorítmica refuerza desigualdades; quienes saben interpretar y cuestionar los sistemas automatizados tienen ventaja sobre quienes los aceptan de manera acrítica. Saber que un algoritmo puede priorizar cierto contenido no es suficiente; necesitamos aprender a analizar, cuestionar y, cuando sea posible, corregir sesgos que impactan directamente en nuestra vida.
Privacidad y autonomía en juego
La alfabetización algorítmica también nos da herramientas para defender nuestra privacidad y nuestra autonomía. Nos permite identificar cuándo nuestros datos son usados para manipular elecciones, comportamientos de consumo o incluso emociones. En un mundo donde los algoritmos no solo muestran la realidad, sino que la construyen, comprenderlos se vuelve un acto de ciudadanía.
Una necesidad para la ciudadanía digital
En conclusión, la educación digital tradicional ha abierto la puerta al mundo conectado, pero ahora debemos atravesar el umbral de la alfabetización algorítmica. No es un lujo ni una opción, es una necesidad para participar de manera consciente en la sociedad contemporánea. Saber usar la tecnología ya no basta; necesitamos entender cómo la tecnología nos usa a nosotros.
Por Revista Mandato