La Asociación Gaucha “Éxodo Jujeño” convoca a la comunidad a participar de la 37° Marcha a Caballo por mi Patria, en homenaje al recordado Jorge Cafrune, que se realizará el 7 de febrero. La tradicional cabalgata recorre los caminos del norte jujeño y se ha convertido en un símbolo del folklore y la cultura gaucha argentina.
Programa e itinerario de la Marcha a Caballo
El evento comenzará a las 8:00 con la concentración de gauchos montados en la sede de la Asociación jujeña, ubicada sobre Ruta Provincial N°56 (kilómetro 4). Durante la apertura se realizará el izamiento de los pabellones patrios y la entonación del Himno Nacional Argentino.
A las 8:30, el presidente de la asociación, Edgar Gallo Mendoza, junto a otras autoridades, brindará palabras alusivas, seguidas de bendiciones a montados y cabalgaduras.
La marcha
Se iniciará a las 9:00, con un recorrido que incluye:
Ruta Provincial N°56
Puente “General Manuel Eduardo Arias”
Avenida Oscar Orias
Teniente Fernández
Avenida Párroco Marshke y esquina Zegada
Avenida Río Bamba
Colectora margen derecha de Ruta Nacional N°9
Descanso de 15 minutos en Ruta Nacional N°9 esquina Av. Fuerza Área
Localidad de Los Alisos
Ruta Nacional N°9 hasta la llegada a la ciudad de El Carmen, Jujuy
El almuerzo será a las 12:30 en el Fortín Gaucho “Martín Fierro” de Los Alisos. A las 15:00 se reanudará la cabalgata, mientras que a las 17:30 se realizará el acto protocolar frente al Monumento a Jorge Cafrune, en la entrada norte de El Carmen. Finalmente, a las 18:00, se desarrollará un desfile gaucho por la avenida Echeverría del Barrio San Carlos.
Las actividades previas incluyen:
1 de febrero: acto protocolar conmemorativo en el Monolito en su honor, ubicado en el acceso sudeste (triángulo Ruta 42 y 47), a las 11:00 h.
7 de febrero: cabalgata, que culminará frente al monumento a Jorge Cafrune, seguido por el Desfile Gaucho por la calle Echeverría.
Jorge Cafrune: biografía y legado
Jorge Antonio Cafrune Herrera, apodado “El Turco”, nació el 8 de agosto de 1937 en Perico, Jujuy. Hombre de campo, talentoso y defensor de causas justas, se convirtió en una de las máximas estrellas de lo que se conoció como “la edad dorada del folklore argentino”.
Su cercanía con la gente y sus canciones siempre ligadas a la cuestión social lo transformaron en “el Cantor del Pueblo”. De figura imponente y voz profunda, se vestía con ropas gauchas y su infaltable sombrero de boca ancha.
Fue visionario, generoso y pionero, presentando a jóvenes talentos como Mercedes Sosa en el Festival de Cosquín en 1965. En 1962, durante su presentación en Cosquín, recibió el galardón “Revelación” y una ovación que marcó su carrera. En 1967, emprendió su emblemática cabalgata por el país, recogiendo tradiciones, vivencias y cultura, mientras documentaba la historia a través de la fotografía.
Cafrune tuvo cuatro hijas del primer matrimonio y dos hijos del segundo. Su primogénita, Yamila Cafrune, continúa hoy con su legado musical y es una de las voces más reconocidas del folklore contemporáneo.
El 1 de febrero de 1978, murió a los 41 años en un accidente de tránsito mientras marchaba hacia Yapeyú (Corrientes) para depositar tierra de Boulogne Sur Mer en homenaje al General San Martín. Aún hoy existen interrogantes sobre las circunstancias de su muerte.
Distinciones y premios
Hijo Ilustre de la Ciudad de El Carmen
Premios por su aporte al folklore nacional
Reconocimientos post mortem en diversos festivales de música folklórica
Discografía destacada
Cafrune (1969)
De puño y letra (1971)
Jorge Cafrune en vivo (1973)
Pido permiso (1975)
Cafrune, Cantor del Pueblo (1976)
Cuando Cafrune presentó en Cosquín a Mercedes Sosa
Preguntó el animador del Festival de Cosquín al ver sobre el escenario a Mercedes Sosa, invitada a subir por un músico fuera de libreto. «La Negra», quien había llegado con un vestido prestado y su primer hijo en los brazos, cantó “Derrumbe indio” y la plaza Próspero Molina se vino abajo. Esa noche de enero de 1965 nació una leyenda.
La Historia
En una de las 9 noches del festival de Cosquín de 1965, la rebeldía innata de Jorge Cafrune hizo que el público conociera a la que luego convertiría en su insignia musical, la dama tucumana. No estaba en el programa. Y si hubiese dependido del conductor del evento, Julio Mahárbiz, jamás habría pisado el escenario de la plaza Próspero Molina. Un tremendo acto de racismo y clasismo que alguien con el tiempo develó.
Festival de Cosquín de 1965. Quinta edición desde sus inicios en el año 61. Sobre el escenario, nada menos que Jorge Cafrune, quien en el intervalo entre dos canciones, dijo “yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y me voy a recibir un tirón de orejas por la comisión, pero que le vamos a hacer, siempre he sido así, galopeador contra el viento… Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo, y que como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa”.
Con 29 años, la entonces integrante del Movimiento del Nuevo Cancionero y, al mismo tiempo, de una lista de artistas prohibidos por su pública identificación política con el comunismo, se encontraba entre el público. Se hizo lugar y subió. Tomó su bombo y comenzó a cantar -para colmo- Canción del derrumbe indio, un breve y contundente “manifiesto” de Fernando Figueredo Iramain sobre el genocidio de los colonizadores.
Llora mi raza vencida
por otra civilización.
En la gran plaza Próspero Molina, donde se monta el escenario, no cabía un alfiler. Mercedes Sosa cantó ante el siempre exigente público del festival. Y al finalizar, una cerrada ovación le abrió, de par en par, las puertas de una carrera que la llevaría a convertirse en la referente indiscutida de la música popular argentina.
No obstante, entre bambalinas, había ocurrido un desagradable episodio que con el tiempo develó Marcelo Simón, quien como periodista, locutor y conductor de radio vivió la historia de Cosquín desde su nacimiento.
Quien ya estaba identificado como “la voz del festival” era Julio Mahárbiz, a quien se lo reconoce por su tradicional “¡Aquiiiiiiiiii Cosquín!”, que siempre dio inicio a las nueve lunas cordobesas en los eneros de la Argentina. Aunque hay quienes afirman que el creador de esa forma de presentación fue el locutor Ricardo Shmider. Con el paso de los años, Mahárbiz le dio su impronta y quedó para siempre asociado al inconfundible “grito de largada”.
Narró Marcelo Simón. “Yo estaba en el 65, cuando subió Mercedes Sosa a ese escenario invitada por Jorge Cafrune. Y recuerdo bien que Mahárbiz decía: “¿Quién es esa mina con esa pinta de sirvienta? ¿Qué hace acá?”. Pero Mercedes se abrió paso, y encima con Canción del derrumbe indio, que, con ingenuidad o no, es un canto sobre la conquista española”.
Todos los prejuicios sociales resumidos en una frase. Todo el clasismo sobre el escenario del que terminaría siendo el mayor festival de folklore del país.
Como (casi) siempre, el tiempo y el público terminaron poniendo las cosas en su lugar. Mercedes Sosa fue la abanderada y embajadora de la canción popular argentina.
Julio Mahárbiz
Recordado por muchos como “un dictador”, fue declarado culpable por la Justicia a raíz del mal manejo de fondos públicos. Director de Radio Nacional desde 1989 hasta 1996, en 1995 el presidente Carlos Menem lo nombró director del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) con una enorme oposición de la inmensa mayoría de los artistas. No conforme con eso, en 1996 aceptó ser interventor de ATC (actual TV Pública), donde se dedicó a perseguir gente que no comulgaba con sus ideas y decisiones. Presentó al canal en concurso preventivo con un pasivo de 70 millones de pesos (en ese entonces, dólares). Se fue del INCAA cuando Menem se fue de la Casa Rosada, en 1999, dejando una deuda de 20 millones de pesos. En 2007, el juez Daniel Rafecas comprobó una estafa de 9 millones de dólares mediante contrataciones truchas en las que benefició a empresas amigas. ¿La pena? Uno a seis años.
Mercedes Sosa
“Yo no dejé ese matrimonio. Él me dejó. Me abandonó con Fabián, con mi chiquito… Una chica tucumana se casa para toda la vida. Eso me destruyó” (Mercedes Sosa sobre el abandono de su marido en 1965)
En 1965, Mercedes Sosa fue dejada por su marido. Junto a su hijo Fabián, el mismo que durante su exilio forzado en Europa durante la dictadura cívico-militar le salvó literalmente la vida, quedó golpeada económica y emocionalmente. Quienes la conocieron bien dicen que “para siempre”, pues, como ella afirmó: “Una chica tucumana se casa para toda la vida”.
Mercedes, junto a su marido Manuel Oscar Matus, Hamlet Lima Quintana, Tito Francia, Armando Tejada Gómez, Eduardo Aragón, entre muchos otros, crearon en 1963, en Mendoza, el Movimiento del Nuevo Cancionero, desde donde buscaron renovar el folklore tradicional en sí mismo y, además, fusionarlo con otras corrientes musicales nativas.
La década de los 60 fue la edad de oro del folklore argentino. Y promediando ese periodo, en aquella noche de Cosquín de 1965, Jorge Cafrune presentó en sociedad a Mercedes.
Corrían tiempos duros en el país. Hacía una década que la democracia brillaba por su ausencia, por lo que se sucedían dictaduras y gobiernos pseudo democráticos, al tiempo que las juventudes del peronismo y la izquierda se iban radicalizando frente a tanta opresión y represión.
Mahárbiz era de esos hombres que encastraba con los aires de época, en el sentido de que para él nada podía estar fuera de lugar. Nada en Cosquín podía salirse de lo preestablecido.
Marcelo Simón no anduvo con vueltas. -¿Cuál creen que fue la marca que dejó Julio Mahárbiz tras todos sus años de Cosquín?, le preguntó a él y a su par Miguel Ángel Gutiérrez, en 2008, la periodista Karina Micheletto. “Fue un dictador. Un tipo al que si se le ocurría que por cualquier razón, casi siempre personal, había que tachar a un artista o una línea, lo hacía sin más. No es el único que lo ha hecho, pero como tenía fuerza, se notó mucho. Creo que quiso a Cosquín, fue un gran panegirista del festival y muy trabajador. En algunos momentos le hizo bien a Cosquín, y después le hizo muy mal”.
“Julio creó una forma de superficialidad, sin saber que esto era mucho más importante y profundo (…) Creo que su tratamiento del hecho artístico ha afectado a este festival (…) Demoró en darse cuenta de los cambios, y así, hubo un bache de artistas a los que no se les dio la oportunidad de mostrarse, los perdimos. Ese fue el pecado más grande que cometió Mahárbiz”, definió Gutiérrez.
Y se podría haber perdido a Mercedes Sosa. Pero allí estuvo, inspirado por la luna coscoína, Jorge Cafrune para subirla “por izquierda” al escenario a mediados de los 60. Gracias a Cafrune, que nos ha dado tanto…
Canción del derrumbe indio
Juntito a mi corazón,
juntito a mí.
Charango, charanguito,
¡Qué dulce voz!
Ayúdame a llorar
el bien que ya perdí.
Charango, charanguito,
¡Qué dulce voz!
Tuve un Imperio del Sol,
grande y feliz.
El blanco me lo quitó,
charanguito.
Llora mi raza vencida
por otra civilización.
Por: Carlos Altavista
29 de enero de 2022 en (90lineas.com) – Espectáculos y Cultura