El Gobierno asegura que los tiempos de atención en salud alcanzaron mínimos históricos, aunque la percepción ciudadana sigue marcada por demoras y frustración.
Mientras miles de personas continúan denunciando demoras prolongadas en consultas y cirugías, el Gobierno sostiene que el sistema de salud muestra señales claras de mayor eficiencia. Según el informe de listas de espera correspondiente al cuarto trimestre de 2025, los tiempos de atención descendieron a los niveles más bajos desde que existen registros oficiales, incluso en un contexto de alta demanda asistencial.
La distancia entre los datos técnicos y la experiencia cotidiana de los pacientes abre un debate inevitable ¿mejoró realmente el acceso a la salud o los números aún no logran reflejar lo que vive la población?
Tiempos de espera en mínimos históricos, según cifras oficiales
De acuerdo con el Ministerio de Salud, la media de espera para consultas nuevas de especialidad se ubicó en 226 días, el registro más bajo de la serie histórica, con una reducción de 38 días en solo seis meses. En el caso de las cirugías, la espera descendió a 251 días, también un mínimo histórico, con una baja de 46 días en el mismo período.
Actualmente, el 68,1% de quienes esperan una consulta y el 63,5% de quienes aguardan una cirugía llevan menos de un año en lista, un dato que el Gobierno destaca como señal de mayor dinamismo del sistema.
Más demanda, más movimiento y un sistema bajo presión
Durante 2025 ingresaron 3,4 millones de nuevos registros a la Lista de Espera No GES, reflejando una demanda sostenida y creciente. En paralelo, el sistema gestionó el egreso de más de 2,7 millones de personas, lo que permitió reducir los tiempos promedio pese al aumento de pacientes.
En comparación con marzo de 2022, hoy hay más personas esperando atención, pero con plazos significativamente menores, según el informe oficial.
GES: recuperación y alto nivel de cumplimiento
El régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES) mostró en 2025 su mayor nivel de actividad desde la pandemia, con 5,48 millones de garantías procesadas y un 98,1% de cumplimiento, el registro más alto desde 2021.
Además, 22 Servicios de Salud lograron disminuir el volumen de garantías retrasadas respecto del trimestre anterior, consolidando, según la autoridad, la recuperación del sistema.
Personas fallecidas que estaban en listas de espera: qué dicen y qué no dicen los datos
El informe también aborda los fallecimientos de personas que figuraban en listas de espera, aclarando que se trata de registros administrativos que no permiten establecer una relación directa entre la causa de muerte y la falta de atención. En el sistema GES, los fallecimientos representaron el 0,13% del total de garantías, y en el 81,3% de los casos el problema de salud no estuvo asociado a la causa de defunción.
En No GES, la cifra fue del 0,9%, con un 77% de personas mayores de 65 años, un perfil acorde al envejecimiento poblacional y la prevalencia de enfermedades crónicas.
Entre la estadística y la experiencia: la brecha que no cierran los informes
Aunque las cifras muestran mejoras objetivas en los tiempos de espera, Desde Revista Mandato vemos que la percepción social sigue siendo otra. Para quienes aguardan una consulta o una cirugía, 226 o 251 días continúan siendo plazos difíciles de tolerar, especialmente cuando el dolor, la incertidumbre o la pérdida de calidad de vida forman parte del día a día.
El contraste entre los mínimos históricos que celebra el Gobierno y el malestar ciudadano revela una brecha estructural, la eficiencia administrativa no siempre se traduce en una sensación real de acceso oportuno. La mejora es medible, pero aún insuficiente para modificar la experiencia subjetiva de quienes siguen esperando.
En ese punto se juega el desafío central del sistema de salud, no solo reducir indicadores, sino lograr que la mejora sea percibida, vivida y confiable para la población. Porque en salud, el tiempo no es solo una variable estadística: es una experiencia concreta que pesa, duele y marca.