Los alimentos y los servicios siguen siendo los principales motores del aumento del costo de vida.
Un arranque de año sin alivio inflacionario
El inicio de 2026 confirmó que la inflación continúa siendo uno de los núcleos duros de la economía argentina. Lejos de una desaceleración sostenida, los precios mantienen un ritmo elevado que impacta de manera directa en los hogares. El dato de enero, difundido por el Indec, ratifica que el proceso inflacionario sigue activo y que la estabilidad aún aparece como un objetivo en disputa.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en enero una suba del 2,9%, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,4%. El número se ubica en línea con la tendencia ascendente de los últimos meses y vuelve a encender alertas sobre la dinámica de precios en la economía cotidiana.
Una tendencia que volvió a acelerarse
Luego del pico de 3,7% en marzo y el 2,8% de abril, la inflación había mostrado una desaceleración en mayo (1,5%). Sin embargo, a partir de ese punto inició un sendero ascendente casi ininterrumpido: 1,6% en junio, 1,9% en julio y agosto, 2,1%, 2,3%, 2,5%, 2,8%, hasta llegar al 2,9% de enero. La secuencia confirma que el freno inflacionario fue transitorio y que el nivel de aumentos volvió a consolidarse.
Alimentos y consumo cotidiano, en el centro de la presión
El rubro que más incidió en el índice general fue “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, con un aumento del 4,7%, seguido por “Restaurantes y hoteles”, que subieron 4,1%. Dentro de los alimentos se destacaron fuertes incrementos en verduras, tubérculos y legumbres, muy por encima del promedio, además de carnes y productos frescos, que tienen un impacto directo en el costo de vida diario.
En el Gran Buenos Aires, la suba de alimentos fue aún mayor, con un 5,5%. Allí, las verduras, tubérculos y legumbres se dispararon 28%, las frutas aumentaron 5,1% y las carnes y derivados, 4,4%.
Alivios parciales que no alcanzan
Las menores variaciones se registraron en “Educación” (0,6%) y en “Prendas de vestir y calzado”, que mostraron una baja del -0,5% a nivel general. En el Gran Buenos Aires, este último rubro incluso retrocedió 2,5%. Sin embargo, estas caídas puntuales no lograron compensar la presión ejercida por los alimentos, la gastronomía y algunos servicios básicos sobre el índice total.
Categorías e inflación de fondo
Por categorías, los precios estacionales lideraron los aumentos con un 5,7%, impulsados principalmente por frutas y verduras. El IPC núcleo, que refleja la tendencia estructural, avanzó 2,6%, mientras que los precios regulados subieron 2,4%. Este comportamiento refuerza la idea de que la inflación mantiene un piso elevado aun cuando se excluyen factores excepcionales.
Desempeño regional y brecha entre bienes y servicios
El análisis por regiones mostró un comportamiento relativamente parejo, aunque con un pico en el Noreste (3,8%). En tanto, el Gran Buenos Aires, la región Pampeana y la Patagonia se ubicaron en torno al 2,9%.
La brecha entre bienes y servicios también se mantuvo. Los bienes aumentaron 2,8%, mientras que los servicios lo hicieron en 3,1%, impulsados por alquileres, comunicaciones y gastos asociados al consumo fuera del hogar. En términos interanuales, los servicios ya acumulan subas superiores al 40% en varias regiones, consolidando una presión estructural sobre los ingresos.
La mirada oficial
El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que “la inflación núcleo fue del 2,6%, en tanto la variación de las categorías regulados y estacionales fue de 2,4% y 5,7%”. También destacó que “Prendas de vestir y calzado” registró una baja del 0,5%, la cuarta caída en los últimos 13 meses, con una variación interanual del 15,6%.
Según el ministro, esta dinámica se explica por un reacomodamiento de precios relativos y por una fuerte caída en la demanda de dinero, que se reflejó en una dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones de octubre equivalente a más del 50% del M2. Caputo afirmó además que el programa económico se apoya en el equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la recapitalización del Banco Central, con el objetivo de que la inflación converja a niveles internacionales.
Un desafío que sigue abierto
Más allá de las explicaciones oficiales, los datos de enero vuelven a mostrar que la inflación continúa siendo una carga pesada para los hogares, especialmente por el peso de los alimentos y los servicios en el gasto mensual. La persistencia de un IPC núcleo elevado sugiere que el problema no es episódico, sino estructural. Mientras los precios esenciales sigan liderando las subas, cualquier expectativa de alivio se percibe lejana en la vida cotidiana. La estabilización, por ahora, sigue siendo una promesa más que una realidad tangible.