Los robos violentos de vehículos en Chile, disminuyeron, según cifras oficiales, un 24% a nivel nacional respecto del año pasado. Detrás del dato, se mueve una arquitectura completa de estrategias, ajustes operativos y una inteligencia policial que, en los últimos meses, decidió mirar este delito no solo como una emergencia, sino como un sistema.
En la Región Metropolitana, donde este fenómeno se ha expresado con mayor crudeza, el descenso alcanza el 23% desde marzo, una señal que habla de coordinación interinstitucional y de la capacidad de corregir el rumbo a tiempo.
Golpe al crimen organizado
Este proceso, según remarcan las autoridades, permitió golpear al crimen organizado con una lógica nueva, no solo detener, sino interrumpir el mercado secundario que sostiene la operación de bandas dedicadas al robo violento y la posterior comercialización de vehículos y piezas.
Plan Antiencerronas 4.0: inteligencia que se vuelve acción
El general Jaime Velasco, director de Control de Drogas e Investigación Criminal de Carabineros, explicó que el Plan Antiencerronas 4.0 funciona sobre un eje central: la analítica criminal como brújula. No se trata únicamente de reaccionar, sino de comprender cómo evolucionan las bandas, qué rutas usan, dónde se concentran y cómo muta la logística delictual.
Los resultados avalan el enfoque:
- 29 bandas criminales desarticuladas, muchas de ellas con ramificaciones más amplias de lo que se creía.
- 194 detenidos, asociados de manera directa a encerronas, portonazos y robo violento.
- 94 vehículos recuperados, todos con encargo vigente.
La estrategia incorporó además un punto ciego históricamente difícil: la cadena de suministro del delito. Las fiscalizaciones a talleres y desarmadurías se intensificaron y se dirigieron con criterios de riesgo, permitiendo detectar patrones y cortar circuitos ilegales. En total, se realizaron:
- 178 operativos de control.
- 2.381 controles de identidad.
- 4.096 fiscalizaciones vehiculares.
Cada una de estas cifras configura un mapa más nítido del fenómeno, pero también del esfuerzo sostenido detrás de la caída estadística.
Prioridad estratégica: la seguridad cotidiana
La subsecretaria Carolina Leitao fue categórica, al manifestar que el robo violento de vehículos seguirá siendo una prioridad del Ministerio de Seguridad. No solo porque afecta directamente la vida de las personas, sino por el constante uso de armas, un factor que incrementa el impacto psicológico y social del delito.
El plan, que se ha ido transformando en respuesta a nuevas lógicas criminales, incorpora hoy herramientas más precisas: el uso del programa SITIA, sistemas de cámaras, pórticos lectores de patentes y una colaboración público-privada que permite ampliar los ojos del sistema de vigilancia.
Carabineros, por su parte, ha reforzado los patrullajes preventivos en zonas críticas georreferenciadas, un mecanismo que no solo busca presencia, sino anticipación.
Un descenso que invita a pensar el futuro
La disminución de los robos violentos no debe leerse como punto de llegada, sino como evidencia de que las políticas públicas pueden transformar escenarios complejos cuando la coordinación es real y la inteligencia se vuelve práctica.
Chile enfrenta todavía desafíos vinculados al crimen organizado, la circulación de armas y la adaptación constante de estas bandas. Pero las cifras muestran algo más profundo como la capacidad del Estado de reconstruir confianza, un paso esencial para cualquier sociedad que aspire a vivir sin miedo. Solo se espera que este anuncio oficial no sea anunciado solo con fines electorales y también se espera que, el próximo presidente electo, tenga a la seguridad pública como tema prioritario en la agenda gubernamental.