Con la llegada del otoño y el inminente descenso de temperaturas, vuelve a instalarse una de las preguntas habituales entre la población adulta mayor ¿quiénes recibirán el Bono Invierno y bajo qué condiciones? Se trata de un beneficio estatal orientado principalmente a personas de 65 años o más, diseñado para mitigar los gastos adicionales propios de esta época del año, como calefacción, salud y alimentación.
Monto definido y pago automático
El Bono Invierno 2026 asciende a $81.257 y se entrega de manera automática junto al pago de la pensión correspondiente al mes de mayo. No requiere postulación previa, siempre que la persona cumpla con los requisitos establecidos.
Un dato clave de este bono es que no es tributable ni imponible, y además no está sujeto a descuentos, lo que garantiza que el monto se perciba íntegramente.
Calendario de pago
El beneficio se abona durante el mes de mayo, en la misma fecha en que cada beneficiario recibe su pensión habitual. En caso de no percibirlo pese a cumplir con los requisitos, se recomienda contactar a la entidad pagadora e ingresar una solicitud de revisión.
Quiénes pueden acceder al Bono Invierno
Para recibir este aporte estatal, es necesario tener 65 años o más al 1 de mayo y pertenecer a alguno de los siguientes grupos:
Pensionadas del Instituto de Previsión Social (IPS), Instituto de Seguridad Laboral (ISL), Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena), Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (Dipreca) o mutualidades de empleadores, con pensiones iguales o inferiores a $231.440,35 (valor reajustable en septiembre) para personas de 75 años o más.
Pensionadas de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que reciban Pensión Mínima con Garantía Estatal.
Beneficiarios de la Pensión Garantizada Universal (PGU) que no reciban otra pensión, quienes acceden automáticamente, incluso si el monto de la PGU supera los $222.474,62.
Personas con Pensión de Reparación a Víctimas de Prisión Política y Tortura.
Beneficiarios de pensión de viudez de pensionados de reparación fallecidos.
Titulares de pensión no contributiva de exonerados políticos.
Personas con Aporte Previsional Solidario de Vejez (APSV) cuyo monto sea igual o inferior al límite de la pensión mínima.
Pensionadas de otros regímenes previsionales que además reciban la PGU, siempre que su ingreso total no supere el umbral establecido.
Restricciones y exclusiones
No todas las personas mayores califican. Existen limitaciones claras:
Quienes reciben más de una pensión no acceden al bono, salvo que la suma total sea igual o inferior a la pensión mínima de vejez ($231.440,35).
Quedan excluidos los titulares de:
Subsidio de Discapacidad, debido a que está dirigido a menores de 18 años según la Ley Nº 20.255.
Indemnización del carbón (Ley Nº 19.129), ya que este beneficio no está contemplado dentro del alcance del Bono Invierno. Incluso si estos beneficiarios reciben otra pensión por debajo del tope, no pueden acceder.
Una ayuda necesaria, pero insuficiente
El Bono Invierno cumple el rol concreto de aliviar de manera puntual el bolsillo de los adultos mayores en una etapa del año donde los gastos aumentan. Sin embargo, su carácter anual y su monto limitado lo convierten más en un paliativo escaso que en una solución estructural.
La segmentación estricta de beneficiarios y los topes previsionales dejan fuera a sectores que, si bien superan mínimamente los umbrales, siguen enfrentando condiciones económicas frágiles. Además, el contexto inflacionario erosiona rápidamente el impacto real del bono.
Entre la contención y la deuda pendiente
La política pública detrás del Bono Invierno refleja una intención clara de protección social, pero también evidencia una dependencia de medidas estacionales en lugar de reformas más profundas del sistema previsional.
La asistencia llega, pero lo hace en cuotas simbólicas frente a un problema estructural que es la insuficiencia de ingresos en la vejez.
Hacia un esquema más equitativo
Para fortalecer este tipo de iniciativas, resulta necesario actualizar periódicamente el monto del bono en función de la inflación real; revisar los criterios de exclusión, especialmente en casos de ingresos apenas superiores al mínimo; integrar el beneficio dentro de una estrategia previsional más amplia, que garantice ingresos dignos durante todo el año, no solo en invierno.
El Bono Invierno 2026 vuelve a escena como cada año, es muy necesario, esperado, pero también revelador de una discusión que aún sigue pendiente.
Liliana Romano para Revista Mandato