Por Revista Mandato
La historia del sur de Chile está atravesada por uno de los conflictos más prolongados y complejos del período colonial en América. La Guerra de Arauco fue una confrontación que durante siglos enfrentó a los pueblos mapuches con la expansión del dominio español. Más que una simple sucesión de batallas, este conflicto representó un choque profundo entre dos concepciones de mundo, de poder y de relación con la tierra.
En ese escenario de resistencia persistente y avances militares intermitentes, el asedio y Batalla del Fuerte de Cañete en 1558 emergen como un episodio clave. No solo por su desenlace militar, sino por el fuerte contenido simbólico que adquirió la captura y ejecución del toqui Caupolicán, uno de los líderes más emblemáticos de la resistencia mapuche tras la muerte de Lautaro. Este acontecimiento marcó un punto de inflexión en la estrategia de sometimiento impulsada por el gobernador García Hurtado de Mendoza y en la reorganización de las fuerzas indígenas en la región del Biobío.
Reconstruir estos hechos no es un ejercicio de arqueología narrativa, es una forma de comprender cómo los conflictos se heredan, se resignifican y reaparecen bajo otras formas. El pasado, lejos de ser una pieza de museo, sigue operando como un espejo incómodo del presente.
El Fuerte de Tucapel y el origen de un símbolo fronterizo
El Fuerte de Tucapel, ubicado en la actual ciudad de Cañete, en la VIII Región del Biobío, fue una de las primeras fortificaciones levantadas en el Reino de Chile junto a Purén y Arauco. Fue fundado de manera provisoria por Pedro de Valdivia en 1552, a siete leguas de Arauco, con el objetivo de proteger el camino hacia las ciudades del sur, Imperial y Valdivia.
Un año más tarde, en 1553, el fuerte fue destruido durante un ataque indígena encabezado por Lautaro, lider de la resistencia indígena contra la conquista española en la Guerra de Arauco, que aplicó tácticas aprendidas al servir como paje de Pedro de Valdivia.ñ, quien murió en esta ofensiva. Aquel episodio marcó uno de los golpes más duros al proyecto colonial temprano en Chile.
Pocos años después, el gobernador García Hurtado de Mendoza ordenó su reconstrucción. La nueva fortificación contó con dos torres, un muro perimetral y un foso, reforzando la antigua “casa fuerte” que había existido en el lugar. En sus proximidades se fundó el pueblo de Cañete de la Frontera, una instalación pensada como enclave estratégico para avanzar en el control del territorio mapuche.
1558: el asedio, la derrota y la muerte de Caupolicán
A inicios de 1558, en el contexto extendido de la Guerra de Arauco, se libró uno de los episodios más significativos del conflicto entre los pueblos mapuches y los conquistadores españoles en el sur del actual Chile. Tras el asesinato de Lautaro en 1557, Caupolicán asumió la jefatura de la resistencia mapuche, consolidándose como líder político y militar.
En respuesta al avance español bajo el mando de García Hurtado de Mendoza, los mapuches concentraron gran parte de su fuerza en torno al Fuerte de Cañete, establecido cerca del antiguo Fuerte de Tucapel.
El 20 de enero de 1558, alrededor de 15.000 guerreros mapuches sitiaron la fortificación con el objetivo de forzar una rendición por hambre o desgaste. Sin embargo, la posición española, bien fortificada y mejor armada, resistió el sitio. Durante varios días se sucedieron maniobras tensas, intentos de engaño mediante intermediarios y ataques indirectos, que fueron repelidos por los defensores.
La ofensiva terminó con la retirada desorganizada de gran parte de las fuerzas mapuches. Días más tarde, en Antihuala (5 de febrero de 1558), Caupolicán fue capturado mientras intentaba reorganizar la resistencia. Fue llevado ante el capitán Alonso de Reinoso, quien ordenó su ejecución mediante empalamiento en las inmediaciones del fuerte, un castigo brutal que simbolizó para los españoles la reafirmación de su dominio en esa etapa del conflicto.
Este episodio representó un punto de inflexión crítico. Tras las muertes de Lautaro y Caupolicán, la capacidad de coordinación de la resistencia mapuche enfrentó enormes desafíos, mientras los españoles consolidaban temporalmente su presencia al sur del río Biobío.
Una fortaleza que fue y volvió a ser frontera
La historia del Fuerte de Tucapel no terminó en 1558. Según las vicisitudes de la guerra, fue abandonado y reconstruido en varias ocasiones. Casi medio siglo después, en 1598, la fortaleza fue destruida nuevamente tras la batalla de Curalaba, en la que los españoles fueron derrotados y murió el gobernador Martín García Óñez de Loyola.
De acuerdo con el historiador Gabriel Guarda, en Flandes Indiano, Fortificaciones del Reino de Chile, para 1647 el fuerte contaba con tres compañías de caballería y cinco de infantería, con un total de 540 plazas, convirtiéndose en una de las fortificaciones más grandes del Reino y sede del Maestre de Campo General.
En virtud de los acuerdos del Parlamento General de 1724, el gobernador Gabriel Cano de Aponte decidió trasladar el fuerte a Laja, a doce leguas de Antuco, donde fue rebautizado como Tucapel de Laja o Fuerte de San Diego de Tucapel. Tiempo después se fundó allí el pueblo de Tucapel.
Ya en el siglo XIX, en 1868, el coronel Cornelio Saavedra ordenó refundar la ciudad de Cañete, no donde estuvo Cañete de la Frontera, sino tres kilómetros al este, en el lugar donde había estado el viejo Fuerte de Tucapel.
En 1963, el sitio fue declarado Monumento Histórico. Actualmente funciona como museo al aire libre, un vestigio material de un conflicto que nunca terminó de cerrarse en el plano simbólico.
Caupolicán: símbolo de resistencia y memoria incómoda
Caupolicán se convirtió en un emblema de la resistencia colectiva frente a una fuerza externa percibida como dominante. Su derrota y muerte no solo representaron un triunfo militar español, sino también una victoria narrativa. La imposición de una lectura del orden y la autoridad que pretendía cerrar definitivamente el ciclo de la rebelión mapuche.
Sin embargo, la persistencia del conflicto en los siglos posteriores demuestra que la Guerra de Arauco no fue una anomalía, sino la expresión de una frontera viva, inestable y siempre disputada.
Analogía con los tiempos actuales en Chile
Aunque distantes en siglos y contexto, el asedio al Fuerte de Cañete permite trazar una analogía con conflictos sociales y políticos contemporáneos en Chile, particularmente aquellos relacionados con demandas territoriales, identidad y disputa por el poder político.
Así como en el siglo XVI se enfrentaban dos proyectos irreconciliables de orden social y político, hoy persisten tensiones estructurales vinculadas a la descentralización, el reconocimiento constitucional, la autonomía regional y las reivindicaciones de pueblos originarios. Los métodos y marcos institucionales son distintos, pero la pregunta de fondo sigue siendo la misma ¿cómo se construye una convivencia justa en un territorio marcado por memorias de despojo y resistencia?
La manera en que se recuerda a Caupolicán (como héroe, mártir o derrota inevitable), se relaciona con cómo hoy se construyen narrativas sobre la historia colonial, la identidad nacional y la legitimidad del poder. La memoria no es neutra, organiza el presente y condiciona el futuro.
La frontera que no desaparece
El asedio y batalla del Fuerte de Cañete en 1558 fue un episodio decisivo de la Guerra de Arauco, marcado por la valentía de líderes como Caupolicán, la resistencia mapuche y la respuesta militar española. Pero también fue una escena inaugural de una frontera que nunca terminó de cerrarse.
Al reflexionar sobre este acontecimiento desde una perspectiva actual, Chile enfrenta sus propias tensiones sociales y territoriales, aunque en formas institucionales y políticas muy diferentes. La lectura de estos pasajes históricos no solo enriquece el entendimiento del pasado, ofrece también claves para comprender los desafíos contemporáneos de cohesión social, reconocimiento histórico y diálogo democrático. El Fuerte de Cañete no fue solo una muralla de piedra. Fue, y sigue siendo, un símbolo de un conflicto que muta, pero no desaparece.
Fuentes:
Consejo de Monumentos Nacionales de Chile
Gabriel Guarda. Las fortificaciones del Reino de Chile. 1541-1826. Ediciones Universidad Católica de Chile. Santiago, 1990.
Memoria Chilena. Batalla de Tucapel.
Enciclopedia Británica
Wikipedia