En un movimiento que busca reconfigurar la arquitectura institucional de la seguridad en Chile, el presidente José Antonio Kast promulgó una reforma constitucional que integra a Gendarmería al sistema de Fuerzas de Orden y Seguridad Pública. La medida, oficializada en la Escuela de Formación Penitenciaria, marca un punto de inflexión en la gestión del sistema carcelario y en la estrategia estatal frente al crimen organizado.
Acompañado por autoridades como la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert; el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat; y el director de Gendarmería de Chile, Rubén Pérez, el mandatario subrayó el carácter estructural de la decisión.
Un nuevo esquema de seguridad con mando unificado
La reforma del gobierno chileno, establece que Gendarmería se incorpore formalmente junto a Carabineros y la Policía de Investigaciones, en un sistema de seguridad con conducción estratégica unificada. Según expresó el presidente, esta integración busca anticiparse a la consolidación de redes delictivas dentro de los recintos penitenciarios, evitando que estos espacios se transformen en centros de operación del crimen organizado.
La decisión también implica un cambio en la dependencia institucional por lo que Gendarmería pasará a estar bajo la órbita del Ministerio de Seguridad Pública, fortaleciendo su rol operativo dentro del esquema de control estatal.
Tres ejes para enfrentar un fenómeno en expansión
La reforma responde a una lógica tripartita que redefine funciones y prioridades:
1. Fortalecimiento del control penitenciario
Se dota a Gendarmería de mayores herramientas, recursos y vínculos institucionales propios de una fuerza de seguridad, con el objetivo de mejorar la vigilancia y el orden al interior de las cárceles.
2. Combate al crimen organizado desde su núcleo operativo
El Estado reconoce la creciente complejidad del delito organizado que opera desde los recintos penitenciarios, promoviendo una coordinación más estrecha entre las distintas agencias de seguridad.
3. Separación de funciones: seguridad y reinserción
La reforma introduce una división clara: la custodia penitenciaria pasa al ámbito de la seguridad pública, mientras que las políticas de reinserción social permanecen bajo el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Chile. Esta distinción busca optimizar la gestión y evitar superposiciones en la acción estatal.
Entre la urgencia y la reorganización del Estado
La incorporación de Gendarmería al sistema de seguridad pública refleja una respuesta institucional ante un fenómeno que ha desbordado las estructuras tradicionales. La creciente influencia del crimen organizado en las cárceles no solo tensiona el sistema penitenciario, sino que también impacta directamente en la seguridad ciudadana.
En este contexto, la reforma apuesta por una mayor coordinación y especialización. Sin embargo, abre interrogantes sobre su implementación efectiva, los recursos disponibles y el equilibrio entre control y derechos dentro del sistema carcelario.
Reflexión final
La decisión del gobierno chileno no es meramente administrativa, redefine el rol del Estado frente a uno de los desafíos más complejos de la actualidad. La eficacia de esta reforma dependerá no solo de su diseño institucional, sino de su capacidad para traducirse en resultados concretos, en un escenario donde la seguridad y la reinserción deben convivir sin perder de vista su objetivo común que es lograr una sociedad más segura y justa.
Liliana Romano para Revista Mandato