Donde los cerros verdes se alzan como guardianes del tiempo y el cielo parece rozar la tierra, Choromoro despierta a un nuevo símbolo de devoción. Entre senderos que entrelazan historia, naturaleza y espiritualidad, se levanta el nuevo Vía Crucis; un recorrido de 14 estaciones que invita a los caminantes a detenerse, contemplar y reflexionar, mientras la provincia de Tucumán amplía su propuesta de turismo religioso.
El presidente del Ente Tucumán Turismo (ETT), Domingo Amaya, recorrió el sendero junto al comisionado comunal Luis Díaz y la ex delegada María Díaz, supervisando el progreso de esta obra que se encuentra en su etapa final y que aspira a recibir a fieles y turistas durante la próxima Semana Santa. “Este es un lugar muy especial. Quienes conocen Tierra Santa dicen que es muy similar al camino que recorrió Jesús; es un espacio cargado de emotividad y naturaleza”, señaló Amaya, destacando que el proyecto es fruto de un trabajo articulado bajo los lineamientos del gobernador Osvaldo Jaldo y en conjunto con el ministro del Interior, Darío Montero, para crear atractores que jerarquicen el interior provincial.
Un proyecto con identidad local
El Vía Crucis de Choromoro nace del corazón de su comunidad. Todo comenzó con una promesa vecinal y el gesto solidario de Facundo Maldonado, quien donó los cuadros de las estaciones. La comuna, con apoyo técnico y financiero del Ente Tucumán Turismo, se encargó de grabarlos en piedra y pintarlos, logrando que el arte sacro se integre con la geografía del lugar.
“El proyecto se realiza íntegramente con materiales y mano de obra local”, destacó Luis Díaz. “Usamos piedras de los ríos Choromoro y Vipos, y postes de pino de la zona de Gonzalo. Es un esfuerzo de mucha gente comprometida; empleados de la comuna que ponen todo su amor en este trabajo para recuperar un espacio que antes estaba desperdiciado”.
Etapas finales y detalles de la obra
Durante la supervisión, las autoridades definieron los últimos pasos del recorrido, incluyendo la instalación de sanitarios y áreas de servicio. Colocación de barandas de seguridad y mejoras en la accesibilidad del sendero.Obras de iluminación para realzar la experiencia nocturna. Creación de un área de descanso con mirador panorámico.
María Díaz recordó que este proyecto era un anhelo de larga data, remarcando que “Hoy sentimos que esto es parte de todos. La misma gente de Choromoro sugiere dónde poner una planta o qué mejorar. Gracias al impulso del contador Amaya, pudimos concretar este sueño que hoy nos llena de orgullo”.
Con la vista puesta en abril, Choromoro suma un nuevo hito a su Camino de la Fe, ofreciendo a tucumanos y visitantes un recorrido íntimo por la espiritualidad, en uno de los paisajes más auténticos y conmovedores de la provincia.