De la tierra sagrada emerge, tras un largo tiempo de espera, para liberar la euforia contenida luego de un año de letargo. Es danza, canto, alegría y vino. Es vida en su expresión más pura. Así se vive el Desentierro del Diablo, una de las celebraciones más emblemáticas del calendario cultural del Valle Calchaquí, que celebrará su edición XXIV el sábado 14 de febrero en la bodega y estancia Río de Arena, ubicada sobre la Ruta Nacional 40, kilómetro 4295.5. Una ocasión para reafirmar el profundo amor por Tucumán y sus tradiciones.
Lanzamiento oficial
La presentación se realizó en el Ente Tucumán Turismo (ETT) y estuvo encabezado por la vicepresidente del organismo, Inés Frías Silva; la administradora de la bodega Río de Arena, Josefina Carro; la presidente de la Cámara de Hoteles y Afines Destino Tafí del Valle, Fernanda Salguero; y la encargada de la Ruta del Vino de Altura del ETT, Ana Cristina Nores.
Un rito que abre el Carnaval
La ceremonia forma parte de los festejos tradicionales de Carnaval y se distingue por su fuerte contenido simbólico, ancestral y comunitario. Cada año, el Desentierro marca el inicio formal del Carnaval en el Valle, convocando a vecinos y visitantes a una jornada colmada de color, música, rituales y celebración colectiva.
“Se mezcla por un lado la tradición del vino tucumano, que cada vez se afianza más, y por otro la cultura del Valle Calchaquí, los saberes de nuestra tierra, todo en el marco de un evento para toda la familia, una verdadera experiencia turística”, expresó Frías Silva. La vicepresidenta remarcó que se trata de una cita imperdible por su riqueza gastronómica, “conjugada con todo el folklore, el baile y el entorno”.
Actividades
Las actividades comenzarán al mediodía con un homenaje a la Madre Tierra, en agradecimiento por la fertilidad, los alimentos y el sustento que brinda a la comunidad. Luego tendrá lugar el momento central donde se descubrirá la piedra colocada el año anterior y se procederá al desentierro del diablo, que tras doce meses bajo tierra vuelve a la superficie para dar inicio a la celebración carnavalera.
Tradición familiar convertida en legado cultural
“Antes del desentierro tenemos un almuerzo con productos regionales. Cuando se abre el carnaval la fiesta comienza y la gente disfruta en plenitud. La idea es dejar atrás cualquier preocupación y dejarse absorber por esta celebración que conecta con el valle”, señaló Carro, quien recibió por parte del Ente la declaratoria de interés turístico.
La figura del diablo, lejos de representar el mal, simboliza la picardía, la libertad, el desenfreno festivo y la conexión con la tierra y los ciclos naturales. Su salida anuncia días de baile, brindis y festejo compartido, en un clima atravesado por un profundo sentido cultural y de pertenencia.
“Mi padre inició con esto, invitando a familia y amigos. Con el tiempo se fueron sumando más concurrentes y hoy es un legado que llevamos con orgullo, por lo que representa el evento y también por su recuerdo”, relató con emoción la administradora de la bodega anfitriona.
Frías Silva destacó la importancia de acompañar y visibilizar estas manifestaciones que fortalecen la identidad local y consolidan al Valle Calchaquí tucumano como un destino donde la cultura viva es parte esencial de la experiencia turística. “El Desentierro del Diablo invita a vivir el Carnaval desde sus raíces más auténticas, en un entorno natural incomparable y con el espíritu comunitario que distingue al norte argentino”, concluyó.