A partir de este mes, el Gobierno de Javier Milei avanza con una nueva etapa del ajuste en los servicios públicos. La quita de subsidios y la actualización del esquema energético derivan en incrementos en las tarifas de gas y luz que vuelven a impactar de lleno en los hogares.
El gas natural registrará una suba promedio del 16,86% a nivel nacional, mientras que en el Noroeste Argentino se dispusieron ajustes diferenciados.
Un nuevo golpe al bolsillo
La decisión forma parte de la política oficial de reducción del gasto público y recomposición de los ingresos del sistema energético. Desde febrero, tanto el gas como la electricidad tendrán nuevos valores, en continuidad con una serie de incrementos que ya marcaron el inicio de 2024.
Durante los primeros meses del año pasado, las tarifas habían sufrido subas de gran magnitud, con aumentos cercanos al 150% en la electricidad y de hasta 300% en el gas. Si bien luego los ajustes se desaceleraron y quedaron por debajo de la inflación mensual, tras el proceso electoral el esquema volvió a endurecerse con nuevas resoluciones oficiales.
Los argumentos del Ejecutivo nacional
Desde el Gobierno nacional justificaron los aumentos en el marco de la Revisión Quinquenal Tarifaria, la actualización por índices de inflación (IPIM e IPC), la reconfiguración del sistema de subsidios y la implementación de un precio unificado del gas.
Si bien el Ejecutivo sostiene que estas medidas buscan ordenar el sistema y brindar previsibilidad, el impacto concreto vuelve a sentirse en los usuarios, que enfrentan un nuevo aumento en servicios esenciales en un contexto económico todavía marcado por la pérdida de poder adquisitivo.