La senadora nacional Patricia Bullrich anunció que la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno será tratada en la Cámara Alta el próximo 10 de febrero de 2026, en el marco del período de sesiones extraordinarias que comenzará formalmente el 10 de enero.
Agenda Parlamentaria
La definición del cronograma se alcanzó tras una serie de negociaciones políticas en las que el oficialismo logró ordenar la agenda parlamentaria para el inicio del año. Según lo informado, una vez abiertas las extraordinarias se avanzará con la conformación de las comisiones necesarias para emitir los dictámenes correspondientes y habilitar el debate en el recinto.
Estrategia secuencial
Bullrich explicó que la estrategia legislativa será secuencial, primero consolidar el equilibrio fiscal y luego avanzar sobre la denominada “modernización” del marco laboral. En ese sentido, remarcó que el Gobierno trabaja para asegurar el respaldo de los bloques aliados, con el objetivo de aprobar el paquete de reformas en el corto plazo.
Pieza clave del programa económico
Desde el Ejecutivo sostienen que la reforma constituye una pieza clave del programa económico. “Es una ley que devuelva a los argentinos la posibilidad de trabajar”, afirmó Bullrich, al fundamentar la urgencia de su tratamiento y al señalar que la iniciativa busca convertirse en un motor de reactivación económica y generación de empleo.
Los puntos centrales de la Reforma Laboral
Entre los ejes más relevantes del proyecto que el oficialismo busca sancionar se destacan:
- Cambios en el régimen de indemnizaciones, con la incorporación de sistemas alternativos de cese laboral.
- Ampliación de los períodos de prueba para nuevas contrataciones.
- Revisión de convenios colectivos, habilitando mayor flexibilidad sectorial.
- Reducción de costos laborales no salariales para empleadores.
- Limitaciones a la ultraactividad de los convenios y modificaciones en los mecanismos de negociación.
- Incentivos a la formalización del empleo y a la contratación de jóvenes y pymes.
Paro y rechazo sindical
En rechazo a la reforma, las principales centrales sindicales anunciaron una jornada de paro y movilización para el día 23, como señal de repudio al proyecto. La medida cuenta con la adhesión de la CGT, las dos vertientes de la CTA (CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores) y numerosos sindicatos de base y federaciones sectoriales, que denuncian un retroceso en derechos laborales y cuestionan el enfoque flexibilizador de la iniciativa.
El debate promete escalar en intensidad a medida de que se acerque la fecha de tratamiento en el Senado, en un escenario donde el Gobierno apuesta a cerrar apoyos parlamentarios mientras el movimiento sindical prepara la calle como principal herramienta de presión.