Desde San Miguel de Tucumán, entre la selva y la ciudad, Germán Paz concibe canciones que parecen cruzar la línea del tiempo. Su obra atraviesa géneros, conecta con raíces profundas y se sostiene en una mirada libre de toda etiqueta. En conversación con Revista Mandato, el músico reflexiona sobre sus comienzos, la creación como acto chamánico y la vida artística lejos de la gran ciudad. Paz, representa una voz singular en el norte argentino. Independiente, experimental y arraigado en su tierra, su camino es también una búsqueda de sentido. Entre risas e ironías, Germán nos habla de lo que significa crear sin rendirse al algoritmo ni a la industria concentrada en Buenos aires, que en muchos casos tiende a impulsar a los músicos a ser más «influencers» y hasta incluso llega a priorizar la imagen del artista sobre la calidad musical.
Germán, Tucumán no es la ciudad más fácil para un músico independiente, ¿Cuál fue tu mayor desafío al empezar tu carrera?
Todo fue un desafío. Ir entendiendo de qué iba la cosa. Sigo aprendiendo. Equivocarse lo máximo posible, para así recabar más información al respecto, -es- una buena premisa y sobre todo aprender a reírse de uno mismo, de aquello de la “carrera” de ser “artista”. El circuito, trampas de la Matrix.
¿Hay algún momento en tu infancia o adolescencia que recuerdes como determinante para decidirte a vivir de la música?
Posiblemente los dibujos animados de Los Beatles que daban a la tarde en la tele por aquellos años. Tengo dibujos de jardín -de infantes de- los 4 de Liverpool, con unas formas bien locas y surrealistas.
Muchos músicos jóvenes buscan inspiración en lo extranjero, ¿Cómo lograste mantener esa conexión con tus raíces sin limitarte?
He escuchado y escucho música de todos lados y de muchos estilos, adoro las músicas étnicas de cualquier parte del mundo, a la vez que, me inspira -a- imaginar cómo serían las músicas que se tocarían por estos lares, antes de que llegue la hispanidad y su combo, Tonocotes en trance de chicha y semillas de cebil, deviniendo jaguares, o águilas. – Al respecto- tengo un tema bastante nuevo que se llama “Abuelitos gitanos”:
“Desde un tiempo remoto alumbran
tus abuelitos, viajan van buscando
un solar donde desplegar
y en barcos o en carromatos llegarán.
La canción es casa en el viento,
templo suspendido en el aire,
donde hay niños que están bailando,
están descalzos junto al fuego,
donde hay mujeres que están danzando
junto al fuego en algún lugar.
El principio de todo siempre fue
una caravana errante en viaje,
una raíz con alas que quiere florecer
y que va buscando la canción,
es casa en el viento,
templo inmaterial en el aire,
donde hay músicos que están tocando
una fanfarria delirante en algún lugar,
donde hay gente que está cantando
junto al fuego, junto al fuego”.
Tu música es ecléctica y atraviesa géneros, ¿Dirías que tienes un método para experimentar o simplemente sigues lo que sientes en el momento de crear?
Me gusta la palabra ecléctica. Sí, improviso mucho, de esa manera aparecen ideas que me parecen interesantes -de- ver a donde llevan. Los géneros son como ponerse máscaras que nos colocan en lugares inusuales, divertidos.
¿Qué importancia le das a la letra frente a la música?
Soy antilírico, no me gustan esos géneros y/o corrientes que ponen la letra por encima de todo. -Para mí- el estado mental de donde surgen esas músicas lo es todo -lo llamo- el factor “colifo”, algo así como una disociación con lo que estas escuchando, que lo hace interesante. Sería como el concepto de polirritmia (algo que por ejemplo es central en la música africana). Como cuando escuchamos dos emisoras distintas al mismo tiempo; hay una magia instantánea ahí, cosas disímiles puestas juntas.
¿Qué temas te apasionan o te incomodan que te llevan a escribir y qué disco fue un punto de quiebre en tu carrera y por qué?
Haberme metido con las cartas de Van Gogh creo que me dio una dimensión de lo “independiente” del “artista”. Ese amor por la vida misma, por los colores, por lo que expresan los rostros y que esa sea la paga (no ya el reconocimiento, el éxito, etc). Esa conexión es mi álbum “Amigo Vincent” de 2012, que se puede escuchar en su Canal de Youtube. Cuando me descubro refunfuñando por no participar en tal o cual evento, basta pensar en Vincent con su caballete deslumbrado por lo que veía o experimentaba, y en tantos otros ejemplos aquí o allá; en la magia profunda de la música, del arte que es en un punto chamanismo puro, magia. Creo que el laburo de hacer ese álbum (donde algunas canciones son fragmentos de cartas cancionificadas), fue como encontrar una fuerza en mi para este camino de hacer canciones, tocar puertas para que pasen tu música en una radio, salir a mostrar lo propio. -Fue- una respuesta a muchas preguntas que se me formulaban en ese momento.
Has participado en la musicalización de obras de teatro y en proyectos de fusión celta, ¿Cómo influyen estas experiencias en tu forma de componer y comunicarte con el público?
He formado parte, unos años, de “experimentando lo celta”. Nos divertíamos y aprendíamos. Adoro hacer música para teatro. Me gustarían más invitaciones, experiencias en ese sentido. Es bien inspirador. Generalmente cuando estoy tocando imagino situaciones, escenas, digamos que esos mundos están naturalmente en comunicación.
¿Qué diferencia a un músico que solo busca entretener de uno que busca transformar o cuestionar?
“Nuestras obras solo alcanzan la dimensión del amor del que somos capaces” dice Pedrito Aznar, en un libro de poemas suyo. Cada cual hace lo que siente, que tiene sentido hacer.
Tucumán y el norte argentino tienen historias muy profundas y compleja, ¿Las reflejas en tus obras?
Sí que las tiene. Sabemos muy poco de cómo se vivía acá antes de la hispanidad. Los españoles cortaban la lengua de los que hablaban kakán. La yunga es fascinante y misteriosa, por esos lugares por donde bajó Diego de Rojas y la primera avanzada española al llano, son los lugares donde siglos después anduvo la compañía Ramón Rosa Jiménez del ERP (miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo, frente guerrillero que se instaló en Tucumán para resistir la represión del Operativo Independencia entre 1975 y 1977). Esa selva que abre como nuevas dimensiones, puertas extra temporales o de tiempos no hegemónicos, -donde imperó- la tensión social. Después hubo centros clandestinos de detención, todo eso es muy fuerte por estos lares. Ciñéndome a tu pregunta, yo no busco reflejar nada, más bien- compongo a partir de- lecturas, películas, preguntas, cosas que me anden rondando y rumiando -afloran- de distintas formas. Es como un buscar, no forzar; que lo que pida pista lo encuentre por su propia fuerza.
Muchos músicos hoy buscan viralizarse y tener cada vez más likes ¿Crees que es posible ser exitoso sin sacrificar la autenticidad artística?
¡¡¡Quiero más likes y de ser posible corazones!!! jaja. Es interesante ¿Sería como pensar que el mercado se regula solo? sabido es que el sistema incorpora lo que lo cuestiona, para así neutralizarlo. Pensemos en las remeras con las caras del Che, ¿Entonces? el arte en un punto es denuncia, sacarle los velos a la hipocresía cotidiana. Y a la maquina capitalista no le interesa que estemos despiertos ¿queremos ser exitosos en un mundo o sistema hipócrita?
Si pudieras cambiar algo en la industria musical argentina ¿qué sería y por qué?
Que se federalice. Más radios locales interesadas en lo que pasa en su provincia. En el momento en que nos interesamos por una músicau obra que se está generando a la vuelta de donde vivimos, algo en nuestra relación con el lugar, con el presente, cambia.
¿Qué nuevos proyectos estás desarrollando?
Estoy desde hace tiempo tocando bastante en la calle, en plazas y peatonales. Me gusta esa forma de gambetearle a tanta virtualidad, al autobombo que exigen las redes, etc. Esa es un poco la idea.
Por último, ¿qué mensaje le darías a los jóvenes que quieren hacer música desde el interior del país y mantener su autenticidad?
Que se diviertan explorando y jugando con los materiales. la autenticidad no puede especularse, planearse. -La autenticidad se pierde- cuando nos olvidamos de nosotros mismos. -Saber lo que se quiere alcanzar porque- nos volvemos lo que buscamos.
Que se diviertan explorando y jugando con los materiales. la autenticidad no puede especularse, planearse, Está en todo caso cuando nos olvidamos de nosotrxs mismxs, cuando nos volvemos lo que buscamos.
En tiempos donde la viralidad digital parece definir el éxito, Germán Paz sigue tocando en plazas, grabando canciones y buscando nuevos sonidos. Su música, como él mismo dice, es “una casa en el aire”, un espacio donde se encuentran la memoria, la imaginación y la libertad.
Discografía de Gremán Paz
2002- No Todas Fueron Flores (con Claudia Gargiulo) .
2005 – Atención Comienza Camino de Montaña
2012 – Amigo Vincent
2013 – Mar Entre Tus Cosas
2013 – A Pasear
2016 – Cumpas On The Road (cancionificaciones de 5 poetas, W Whitman, Mark Strand, Julio Cortázar, Paul Eluard, André Breton).
2016 – Teletranscomunicador Fantasmático (opera vampira de interpretación abierta).
2017 – ¿cómo funciona la suerte para hacer dedo?
2018 – 3 eps con los Constructores del Umbral
2019 – Derviche
2022 – Dealer misterio
2023- Mambo Samurai
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Descarga aquí la Entrevista al Músico Germán Paz