El enoturismo del Norte argentino se consolida como un producto que combina cultura, paisajes y producción local. El presidente y la vicepresidenta del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya e Inés Frías Silva, recorrieron algunas de las bodegas más emblemáticas de la Ruta del Vino de Altura, destacando su valor identitario y económico.
Turismo como motor de crecimiento
“Se trata de difundir nuestras bellezas naturales, poner en valor la identidad de nuestros pueblos y plasmar en obras y servicios la decisión política de considerar al turismo como motor de desarrollo económico”, enfatizó el secretario gubernamental durante la visita.
La iniciativa busca posicionar a la Ruta del Vino como un producto integral que combina experiencia sensorial, patrimonio cultural y sostenibilidad ambiental, impulsando la proyección del Valle Calchaquí a nivel nacional e internacional.
Sabores reconocidos y sustentabilidad
Durante la segunda jornada, las autoridades visitaron bodegas consagradas del circuito como Chico Zossi, Río de Arena, Altos La Ciénaga y Albarrosa, cuyos vinos han obtenido reconocimientos en todo el país y en el exterior.
Baltazar Chico Zossi dijo que “Hemos empezado a utilizar paneles solares que generan 8.000 voltios para alimentar las bombas de riego de nuestras siete hectáreas de viñedos. Todo lo hacemos con una concepción orgánica, no solo en energía sino también en la parte cultural del viñedo. Las uvas, como las personas, tienen un tiempo de vida que no se debe acortar con químicos.”
Por su parte, Josefina Carro, de Río de Arena, valoró el respaldo del Ente al señalar que “El trabajo en visibilidad y promoción de la Ruta del Vino ha aumentado notablemente el caudal de visitantes. Cada turista llega informado sobre el recorrido y regresa porque disfruta la experiencia.”
Convenio con Santa María y Corredor de los Valles Místicos
El recorrido incluyó Santa María, Catamarca, donde se profundizó el convenio firmado entre la municipalidad local, encabezada por Erica Inga, y el Gobierno de Tucumán, liderado por Osvaldo Jaldo. El objetivo es desarrollar un nuevo producto turístico interprovincial.
La propuesta, llamada Corredor de los Valles Místicos (Calchaquí–Yokavil), plantea un circuito que conecte bodegas productoras de vino con paisajes naturales de gran impacto, uniendo territorios a través de la Ruta 307 y potenciando la oferta turística del Norte Argentino.
Domingo Amaya subrayó al respecto que “Son iniciativas que, al integrarse, generan un producto del que ambas provincias pueden nutrirse, especialmente considerando la llegada de vuelos a Tucumán y la fuerza productiva de nuestros bodegueros y los de Catamarca.”
Compromiso con el enoturismo sostenible
Con estas acciones, el Ente Tucumán Turismo reafirma su compromiso con el enoturismo como eje estratégico de la oferta provincial, consolidando la Ruta del Vino de Altura como un producto identitario que articula producción, cultura, paisajes y turismo sostenible en el corazón del Valle Calchaquí.
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