El presidente argentino Javier Milei, defendió el capitalismo de libre empresa como un sistema ético y eficiente, y alertó sobre los riesgos del socialismo y el abandono de los valores occidentales.
Una ética que impulsa la economía
En su discurso ante líderes mundiales en Davos, Milei declaró que la oposición entre eficiencia y justicia es un falso dilema. Citando a Murray Rothbard y Jesús Huerta de Soto, el mandatario argentino afirmó que solo un marco ético sólido basado en los valores occidentales garantiza políticas públicas justas y eficientes, y criticó los modelos socialistas por sus fracasos históricos, señalando ejemplos como Venezuela.
Capitalismo y justicia: dos caras de la misma moneda
Milei defendió el capitalismo de libre empresa no solo como un motor de crecimiento económico, sino como un sistema intrínsecamente justo. Sostuvo que los derechos naturales, a la vida, la libertad y la propiedad privada, y el principio de no agresión son la base ética que asegura tanto justicia como eficiencia. Recordó la relevancia histórica de la filosofía griega, el derecho romano y los valores judeocristianos como fundamentos de la civilización occidental.
Eficiencia dinámica y función empresarial
El mandatario explicó cómo la creatividad empresarial y los rendimientos crecientes impulsan la prosperidad, y criticó la intervención estatal que limita estos procesos. Citó a Adam Smith, Jenofonte y la Escuela Austríaca de Economía para demostrar que los mercados libres permiten crecimiento sostenible sin sacrificar justicia, y aseguró que la regulación excesiva “mata los rendimientos crecientes y el crecimiento económico”.
La libertad como respuesta a la crisis de Occidente
Milei concluyó alertando sobre la degradación ética de Occidente y la expansión del socialismo moderno, al que vinculó con el “wokismo”. Sin embargo, propuso un mensaje de esperanza: América, con un renacer de las ideas de libertad, puede ser el faro que vuelva a encender a Occidente. Terminó su intervención con un llamado a la fe en los valores de la civilización occidental y un enérgico “¡viva la libertad, carajo!”.