Tras obtener media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, el proyecto de Ley de Modernización Laboral se encamina a su debate definitivo en el Senado de la Nación Argentina. En ese marco, el gobernador tucumano defendió la iniciativa y pidió no temer a los cambios, al considerar que la reforma busca actualizar las reglas del trabajo en un contexto económico global más competitivo.
«No hay que tenerle miedo a los cambios»
Dijo el gobernador de Tucumán Osvaldo Jaldo quién subrayó que la mayoría de las disposiciones no afectarían al empleo estatal (ni nacional, ni provincial, ni municipal o comunal), y sostuvo que el foco está puesto en el sector privado. “Hay que ir separando la paja del trigo”, afirmó, al plantear que el debate público mezcla aspectos que no forman parte del proyecto.
Convenios por región: el eje de su defensa
El mandatario provincial destacó que la reforma propone mayor protagonismo de trabajadores y empleadores en la negociación directa de los convenios colectivos, reduciendo intermediaciones. Según su interpretación, esto permitiría que cada región adapte las condiciones laborales a sus actividades productivas específicas.
Puso como ejemplo la realidad del norte argentino, especialmente Tucumán, donde economías como el limón, la caña de azúcar, el bioetanol, la frutilla, la palta y el arándano presentan dinámicas propias que, a su juicio, no pueden regirse por acuerdos diseñados en Buenos Aires.
Para Jaldo, el nuevo esquema fortalecería a las provincias al permitir que empleadores y trabajadores locales negocien según sus necesidades reales. “No hay empresa si no hay trabajadores, pero tampoco hay trabajadores si no hay empresa”, señaló, insistiendo en la idea de equilibrio entre inversión y empleo.
Competitividad internacional como argumento
El gobernador vinculó la reforma con la necesidad de mejorar la competitividad exportadora. Advirtió que sectores clave como el citrícola dependen de condiciones laborales acordes a la competencia global para sostener mercados externos.
Desde esta perspectiva, la modernización normativa sería un instrumento para evitar la pérdida de mercados y atraer inversiones, especialmente en economías regionales con fuerte dependencia del comercio exterior.
Lo que revelan los dichos del gobernador
El posicionamiento del gobernador tucumano refleja una mirada pragmática y alineada con sectores productivos provinciales. Su discurso combina tres ideas centrales:
- Descentralización laboral: trasladar poder de negociación a las regiones.
- Competitividad como prioridad: adaptar costos y modalidades al mercado internacional.
- Equilibrio empresa-trabajador: presentar la flexibilización como beneficio mutuo.
Sin embargo, su planteo omite las tensiones claves del sistema laboral argentino, en cuanto a la desigualdad de poder entre empleadores y trabajadores en contextos de alto desempleo o informalidad, particularmente en economías regionales.
Impacto potencial de la reforma laboral en Argentina
Especialistas en la materia indican que este nuevo escenario permitirá:
- Adaptación a realidades productivas diversas: Argentina posee estructuras económicas muy distintas entre regiones; convenios más flexibles podrían mejorar la productividad local.
- Incentivo a la formalización: reformas orientadas a reducir costos laborales o litigiosidad suelen buscar que empleadores registren trabajadores hoy informales (casi 40% del empleo, según datos del INDEC).
- Atracción de inversiones: marcos laborales más previsibles pueden influir en decisiones empresariales, especialmente en sectores exportadores.
Riesgos y críticas advertidos
- Posible debilitamiento de la negociación colectiva: la intermediación sindical ha sido históricamente el contrapeso frente al poder empresarial; reducirla podría fragmentar derechos.
- Desigualdad regional: provincias con menor desarrollo podrían terminar aceptando condiciones laborales más precarias para atraer inversiones.
- Precarización del empleo: experiencias comparables en América Latina muestran que flexibilizar no siempre genera más trabajo, sino empleos más inestables.
- Impacto limitado en el empleo público: aunque Jaldo afirma que no lo afectaría, cambios en el sector privado suelen repercutir indirectamente en salarios y condiciones generales del mercado laboral.
Una discusión que excede lo técnico
La frase “No le tengamos miedo a los cambios” sintetiza una postura política que presenta la reforma como inevitable frente a la globalización. No obstante, el debate de fondo no es sólo económico sino social, en el que se plantea qué nivel de protección laboral está dispuesto a sostener el país mientras busca competitividad.
Argentina enfrenta un dilema estructural: modernizar su sistema productivo sin erosionar derechos conquistados. La reforma laboral, aún en discusión parlamentaria, se ubica en ese punto de tensión entre crecimiento y protección social.
Para las provincias del norte, como Tucumán, el desafío será doble porque deberá aprovechar cualquier mejora en competitividad sin profundizar la fragilidad laboral que históricamente ha caracterizado a sus economías regionales.
Por Liliana Romano para Revista Mandato