Tras cinco años fuera del circuito costero de la ciudad, la tradicional Balsa del Balneario Municipal comenzó su camino de regreso. Con el izaje de la estructura en instalaciones portuarias, el municipio de Antofagasta dio inicio formal a un proceso largamente esperado por la comunidad.
5 años solucionando conflictos
El alcalde Sacha Razmilic confirmó que los trabajos vienen desarrollándose desde hace más de una semana e incluyen una etapa previa de limpieza submarina, durante la cual se retiraron toneladas de material adherido a la infraestructura. “Fueron cinco años de conflictos judiciales y problemas administrativos que impidieron que esta balsa estuviera en el Balneario Municipal”, señaló el jefe comunal.
La Balsa será habilitada entre enero y febrero de 2026
La intervención contempla una serie de de acciones técnicas orientadas a extender la vida útil de la estructura y mejorar las condiciones de seguridad para su uso público. Entre ellas se destacan la revisión integral, el desarme de piezas que deberán ser reemplazadas, mejoras en la cubierta y adecuaciones estructurales.
El levantamiento de la balsa marca el cierre de la primera fase de un plan de cuatro etapas, cuyo objetivo es habilitarla para su utilización hacia fines de enero o durante la primera quincena de febrero.
Tareas de reparación
En ese marco, el inspector técnico municipal a cargo del proyecto, Eduardo Figueroa, explicó que la etapa inicial incluyó el traslado de la balsa desde el Sitio Cero del Puerto de Antofagasta hasta el Sitio 1, donde se realizaron las tareas de preparación previas al izaje efectuado el último 23 de diciembre.La siguiente fase contempla el desarme y la separación del sistema de flotación respecto de la plataforma principal, lo que permitirá revisar y reemplazar componentes antes de su posterior armado. Finalizado ese proceso, la balsa será devuelta al mar para iniciar su traslado definitivo al Balneario Municipal, donde quedará instalada mediante un sistema de anclaje y fijación.
Espacio compartido por varias generaciones
Por su parte, el ingeniero Ramón Madariaga, responsable del diseño original de la estructura, expresó su satisfacción por el avance del proyecto. Recordó que la balsa tiene capacidad para albergar hasta 400 personas y que, a lo largo de los años, fue un espacio compartido por distintas generaciones de antofagastinos, consolidándose como un ícono del verano urbano y de la memoria colectiva de la ciudad.