En el marco de un nuevo aniversario del nacimiento de Lola Mora, el Museo Histórico Provincial Presidente Nicolás Avellaneda realizará este lunes 17 de noviembre a las 10:30 horas, el encuentro “Las formas de cuidar y conservar. Sobre la obra de Lola Mora»
Para poder participar se requirió inscripción previa. La actividad ofrecerá un recorrido entre la sala y el laboratorio de conservación, donde se mostrará el trabajo técnico que se lleva adelante sobre “La Galería de los Gobernadores”, una de las piezas más valiosas del acervo museal.
Durante el último año, esta obra en papel, ha sido objeto de una restauración minuciosa, destinada a preservar un testimonio esencial del patrimonio artístico tucumano.
La apertura del proceso al público busca acercar la conservación patrimonial a la comunidad y fomentar una mirada crítica sobre el modo en que cuidamos nuestro legado cultural.
“Restaurar una obra es devolverle su voz al tiempo”, sostienen desde el equipo de conservación del museo.
Una biografía que se transforma en símbolo
Dolores Candelaria Mora Vega, conocida como Lola Mora, nació el 17 de noviembre de 1866 en Trancas, Tucumán. Desde temprana edad mostró inclinación por las artes plásticas. Estudió dibujo y pintura en la provincia y, gracias a una beca, viajó a Roma, donde se formó con destacados maestros del neoclasicismo como Giulio Monteverde.
A los 20 años, ya trabajaba como escultora y comenzaba una carrera marcada por la audacia y la innovación.
Su talento la llevó a participar en exposiciones europeas y a recibir encargos oficiales tanto en Italia como en Argentina. En su regreso al país, Lola Mora fue autora de obras monumentales que aún definen nuestro paisaje urbano y cultural nacional, destacándose la Fuente de las Nereidas (Buenos Aires), las esculturas alegóricas del Palacio del Congreso Nacional, y relieves para la Casa Histórica de la Independencia en Tucumán.
A lo largo de su vida también exploró la fotografía y la ingeniería, diseñando sistemas de iluminación y proyectos urbanos que hoy asombran por su visión moderna.
Falleció en Buenos Aires el 7 de junio de 1936, padeció años de olvido institucional, aunque su figura fue luego revalorizada como la de una de las primeras escultoras de América Latina.
La restauración como acto de memoria
El proceso que hoy se abre al público en el Museo Avellaneda permite asistir a al gesto simbólico de recuperar el pulso de una artista que trascendió su tiempo.
“La Galería de los Gobernadores”, pieza en papel de enorme valor histórico y artístico, atraviesa un proceso de conservación integral a cargo de profesionales que documentan, limpian y estabilizan la obra sin alterar su autenticidad.
Este trabajo evidencia que la restauración no es solo técnica, sino también un acto de compromiso cultural; cada capa recuperada rescata la mirada de quien, hace más de un siglo, quiso narrar la historia provincial con sensibilidad y carácter.
Impronta y legado para las nuevas generaciones
Lola Mora fue una mujer que abrió camino en un mundo que no estaba hecho para ella. Su presencia, en la historia del arte argentino, es el de una creadora que enfrentó los prejuicios de su tiempo y convirtió la piedra y el mármol en un manifiesto de libertad.
Para Tucumán, su legado trasciende la obra escultórica, representa la voluntad de innovar, de romper moldes y de afirmar la identidad desde el arte.
La restauración de “La Galería de los Gobernadores” reafirma esa huella y permite que nuevas generaciones se acerquen a su trabajo con respeto y asombro (En 1894, exhibió por primera vez una gran colección de todos aquellos retratos de los gobernadores tucumanos que había producido hasta ese momento. La muestra recibió muy buenas críticas y de alguna manera la puso en el mapa del escenario pictórico como una destacada artista. Más tarde, donó esta misma colección íntegramente a Tucumán, según informó la Secretaría de Cultura de la Nación).
“Conservar el arte de Lola Mora es conservar la memoria de las mujeres que soñaron antes que nosotros”, reflexionó una de las restauradoras del equipo.
El arte como herencia
En cada pigmento revivido y en cada papel restaurado late la convicción de que el arte es una forma de resistencia ante el olvido.
Lola Mora no pertenece únicamente al pasado, pertenece al futuro que se construye mirando hacia sus raíces. Su obra recuerda que el arte no solo se contempla, se cuida, se defiende y se transmite.