La Comisión de Hacienda del Senado vivió este martes una de sus sesiones más breves y tensas: apenas 22 minutos de reunión bastaron para que la instancia quedara sin poder avanzar en el debate del proyecto de modernización de Carabineros. El motivo fue contundente: no asistió ningún representante del Ministerio de Seguridad.
La ausencia de la ministra María Trinidad Steinert, del subsecretario Andrés Jouannet y de la subsecretaria Ana Victoria Quintana dejó a la comisión sin interlocutores oficiales, obligando a suspender el tratamiento de una reforma considerada prioritaria.
Excusas cruzadas y una coordinación en entredicho
El Mostrador, informo que previo a la sesión, un oficio había informado que Steinert no asistiría por compromisos previamente agendados y que sería reemplazada por Jouannet. Sin embargo, horas después también se excusó el subsecretario, lo que terminó por desarticular completamente la representación del Ejecutivo.
El hecho generó malestar transversal en la comisión, presidida por el senador Javier Macaya (UDI), quien calificó lo ocurrido como “lamentable”, en medio de un clima de creciente incomodidad entre los legisladores.
Desde el Ejecutivo, el ministro José García Ruminot intentó contener la crisis política y reconoció públicamente la descoordinación interna, señalando además que la ministra se encontraba en una actividad oficial junto al Presidente José Antonio Kast vinculada a la PDI.
Críticas desde todo el arco político
Las reacciones no tardaron en profundizar la tensión. La senadora Daniella Cicardini fue una de las voces más críticas, al señalar que la situación resultaba “vergonzosa” y una falta de respeto tanto para la comisión como para las fuerzas de seguridad.
En la misma línea, el senador Rodolfo Carter calificó el episodio como un “error impresentable”, cuestionando la falta de previsión y advirtiendo sobre el impacto político del traspié.
Desde la Cámara de Diputados, el legislador Agustín Romero sostuvo que la seguridad requiere seriedad institucional y descartó cualquier posibilidad de relativizar lo ocurrido.
Una señal de desorden institucional
El episodio expone algo más que una simple ausencia, revela una cadena de descoordinaciones dentro del Ministerio de Seguridad en un momento en que el proyecto de modernización de Carabineros requiere respaldo técnico y presencia política constante.
En el Parlamento, el traspié se leyó como una señal de debilidad en la articulación del Ejecutivo, especialmente en materias de alta sensibilidad pública como la seguridad.
Capacidad de coordinación del Ejecutivo en la mira
Cuando una reforma estructural depende de consensos finos y presencia institucional sostenida, la ausencia no es un detalle administrativo, es un mensaje político. Lo ocurrido en el Senado no solo frenó una sesión, sino que abrió una pregunta de fondo sobre la capacidad de coordinación del Ejecutivo en un tema donde el margen de error es mínimo.