En Santiago de Chile, la historia no siempre se exhibe en la superficie. A veces, literalmente, hay que mirar hacia abajo. En pleno Barrio Yungay, uno de los sectores más antiguos y cargados de memoria urbana, existe un pasaje subterráneo que durante más de un siglo permaneció fuera del alcance de la vista cotidiana. Hoy, sin embargo, puede contemplarse gratuitamente, como una ventana inesperada al Santiago de fines del siglo XIX.
Se trata de una bóveda de alcantarillado histórica descubierta bajo el actual Cesfam Erasmo Escala, un espacio sanitario moderno que, sin proponérselo, terminó convirtiéndose en portal arqueológico de la ciudad.
El hallazgo
Las obras del centro de salud comenzaron en 2015. Pero fue en 2017 cuando el terreno reveló su secreto: una estructura subterránea emergió entre escombros, raíces y capas de tiempo acumulado. La sorpresa obligó a detener el proyecto original.
Lo que apareció no era un simple resto constructivo, sino un antiguo sistema de alcantarillado levantado entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Su función probable fue conducir aguas servidas en una zona que entonces era todavía semi rural, rodeada de quintas y grandes extensiones de terreno.
La ciudad, en su expansión, fue olvidando este trazado oculto bajo su propio crecimiento.
De infraestructura olvidada a patrimonio integrado
El descubrimiento derivó en una pausa de dos años. No fue una interrupción menor porque implicó un proceso de conservación y estudio supervisado por el Consejo de Monumentos Nacionales, donde la ingeniería y la arqueología urbana dialogaron para decidir el destino de este fragmento de ciudad enterrada.
El resultado fue singular, la estructura de aproximadamente 30 metros de extensión, no fue destruida ni desplazada, sino preservada e integrada al diseño arquitectónico del nuevo Cesfam.
Hoy, el visitante no necesita permisos especiales ni recorridos exclusivos. Basta con ingresar al edificio para observar el túnel desde un piso vidriado ubicado en el hall central. La experiencia es simple, pero potente porque te invita a caminar sobre la vida cotidiana mientras, debajo, reposa otro tiempo vivido en Santiago.
Cómo visitar este túnel
A diferencia de otros vestigios subterráneos restringidos, este espacio forma parte del acceso público del centro de salud, lo que lo convierte en uno de los hallazgos urbanos más accesibles de la capital. Para recorrerlo debes llegar a Erasmo Escala 2767, Santiago Centro. Puedes ir en la Línea 1 del Metro de Santiago hasta estación Unión Latinoamericana y desde allí, caminar unos minutos por calle Libertad.
Otros subterráneos de la ciudad
El caso de Barrio Yungay no es aislado. Diversas investigaciones urbanas, como las reunidas en el libro Santiago Subterráneo, sostienen que la capital conserva una red fragmentaria de espacios ocultos, conectados a distintos momentos de su historia.
Entre ellos se mencionan los antiguos sótanos del Portal Fernández Concha, frente a la Plaza de Armas, donde persisten relatos de conexiones subterráneas que habrían alcanzado sectores como la Catedral de Santiago.
Otro de los trazados más citados es el de Avenida La Paz, que habría vinculado el antiguo Hospital San José con el Instituto Anatómico, actual Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, y, más adelante, con el Cementerio General en Recoleta.
Son piezas dispersas de una cartografía invisible que aún despierta preguntas.
Recorridos bajo la ciudad
Aunque muchos de estos espacios no están abiertos de forma permanente, existen experiencias guiadas que permiten descender a ciertos túneles del centro histórico. Estas actividades, registradas a través de Sernatur, proponen recorridos de aproximadamente dos horas bajo el nivel de la calle.
En ellos, el visitante avanza a varios metros de profundidad mientras escucha relatos, mitos urbanos y datos históricos que reconstruyen un Santiago paralelo, el que no se ve pero persiste bajo cada esquina.
Ciudad excavada
Santiago no es solo una ciudad construida hacia arriba. Es también una ciudad excavada hacia adentro. Bajo sus avenidas, plazas y edificios, la historia no desaparece, se acumula.
El túnel de Barrio Yungay no es únicamente un hallazgo patrimonial. Es una advertencia silenciosa sobre la densidad del tiempo urbano porque, por suerte, aquello que se tapa no siempre se borra. A veces solo espera ser descubierto.
Liliana Romano para Revista Mandato