Este viernes comenzó a aplicarse de forma provisional el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur, dando origen a uno de los mayores espacios económicos del mundo, un mercado de aproximadamente 700 millones de personas.
Un nuevo mapa económico entre Europa y Sudamérica
La medida implica la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles entre ambas regiones, lo que abre una nueva etapa de intercambio comercial, inversiones y competencia productiva.
Según estimaciones de Bruselas, las exportaciones europeas hacia el Mercosur podrían aumentar un 39% hacia 2040, alcanzando los 50.000 millones de euros anuales. Desde la Comisión Europea se destacó que la reducción arancelaria ya comienza a generar efectos inmediatos en el comercio y la previsibilidad para inversores y empresas.
El pacto establece además:
Acceso ampliado a mercados para bienes industriales y agrícolas.
Salvaguardas para proteger sectores sensibles europeos como carne vacuna, pollo, azúcar, huevos y cítricos.
Posibilidad de activar investigaciones si las importaciones superan ciertos umbrales de impacto, informó el Diario La Capital.
¿Qué es el Mercosur y cómo se conformó?
El Mercosur (Mercado Común del Sur), fue creado en 1991 mediante el Tratado de Asunción, firmado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Su objetivo original fue establecer un espacio común que promoviera:
La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos.
La coordinación de políticas macroeconómicas.
La integración comercial y política regional.
Con el tiempo, el bloque incorporó mecanismos de cooperación más amplios y asociaciones con otros países de la región, consolidándose como un actor clave en las negociaciones internacionales.
El contenido del acuerdo con la Unión Europea
La implementación del acuerdo entre el European Union y el Mercosur se da de forma provisional, mientras espera la ratificación definitiva del Parlamento Europeo.
El pacto establece:
Eliminación de más del 90% de los aranceles bilaterales.
Acceso ampliado a mercados para bienes industriales y agrícolas.
Salvaguardas para proteger sectores sensibles europeos como carne vacuna, pollo, azúcar, huevos y cítricos.
Posibilidad de activar investigaciones si las importaciones superan ciertos umbrales de impacto.
Desde la presidencia de la Comisión Europea se destacó que el acuerdo “ya muestra beneficios tangibles”, al facilitar el ingreso a nuevos mercados y mejorar la previsibilidad económica.
Tensiones, resguardos y debate interno
A pesar del avance, el acuerdo no está exento de controversias. La Unión Europea estableció mecanismos de protección para su sector agrícola, lo que refleja las tensiones internas entre apertura comercial y resguardo productivo.
Además, la validez jurídica del acuerdo aún será revisada por el Tribunal de Justicia europeo, mientras el Parlamento Europeo mantiene abierto el proceso de ratificación definitiva.
Entre la oportunidad y la desigualdad estructural
Para Revista Mandato, el acuerdo UE–Mercosur abre una oportunidad histórica de integración entre dos regiones con asimetrías económicas profundas. Para Sudamérica, puede significar acceso ampliado a mercados de alto valor, ingreso de inversiones y modernización de cadenas productivas.
Sin embargo, también plantea desafíos estructurales, como la competencia con economías altamente industrializadas que puede profundizar brechas productivas si no se fortalecen políticas de desarrollo interno, innovación y protección de sectores vulnerables.
Desde una mirada crítica pero constructiva, el desafío no es solo abrir mercados, sino garantizar que la apertura no reproduzca dependencias históricas. El acuerdo es una gran oportunidad, pero su verdadero valor dependerá de la capacidad de los países del Mercosur de transformar esta integración en un proceso de desarrollo equilibrado, sostenible y con justicia productiva.
Liliana Romano para Revista Mandato