El presidente José Antonio Kast, encabezó en Caldera la promulgación de una normativa clave para enfrentar la crisis del agua en la árida Región de Atacama, donde el desierto y el océano conviven como extremos de una misma geografía. La promulgación de la nueva Ley de Desalinización, es una normativa considerada estratégica para el futuro hídrico del país. La ceremonia se desarrolló en la planta Aguas CAP de Caldera y marcó un nuevo capítulo en la política nacional del agua, en un contexto atravesado por la sequía prolongada, la presión sobre las napas subterráneas y la necesidad urgente de garantizar abastecimiento para las próximas décadas.
Nueva legislación
La nueva ley, establece un marco jurídico integral para el desarrollo de infraestructura basada en agua de mar y apunta a fortalecer la seguridad hídrica nacional mediante reglas claras, mayor inversión y reducción de trabas administrativas.
Una reforma estructural para enfrentar el déficit hídrico
La Ley de Desalinización representa un cambio estructural en la política hídrica chilena. Su principal objetivo es acelerar las inversiones y otorgar certeza regulatoria frente al déficit de agua proyectado para los próximos años. Entre los principales puntos de la normativa se destacan:
Concesión marítima especial
La ley crea una figura legal específica destinada exclusivamente a proyectos de desalinización, otorgando un marco normativo diferenciado para este tipo de infraestructura estratégica.
Consumo humano garantizado
Los proyectos industriales deberán reservar hasta un 5% de su capacidad para saneamiento y abastecimiento humano, integrando así el beneficio comunitario dentro del desarrollo privado.
Reducción de plazos administrativos
Uno de los objetivos centrales de la normativa es disminuir los tiempos de tramitación y permisos, que actualmente pueden extenderse hasta 139 meses.
Infraestructura en zonas urbanas y rurales
La legislación modifica la Ley General de Urbanismo para permitir la instalación de plantas desalinizadoras tanto en áreas rurales como urbanas, ampliando las posibilidades de expansión de este sistema.
Estrategia Nacional del Agua de Mar
La norma también establece una hoja de ruta destinada a consolidar el uso del agua de mar como fuente estratégica para el abastecimiento del país.
Ciudades que ya viven del agua desalada
La promulgación de la ley encuentra antecedentes concretos en distintas localidades chilenas donde la desalinización ya forma parte de la vida cotidiana. Actualmente, ciudades como Antofagasta, Caldera y Chañaral se abastecen completamente con agua desalada, convirtiéndose en ejemplos de adaptación frente a la crisis climática.
El nuevo marco legal busca profundizar ese modelo y extenderlo hacia otras regiones del país, integrando tanto a la industria como a las comunidades locales.
Beneficios directos para la ciudadanía
La Ley de Desalinización no se limita al desarrollo industrial. También propone impactos concretos sobre la calidad de vida y el desarrollo económico regional.
Entre los beneficios señalados se encuentran:
.Garantizar el suministro de agua frente a escenarios de sequía extrema.
.Reducir la presión sobre fuentes de agua dulce y napas subterráneas.
.Brindar soporte crítico a canales de riego y a la preservación de la agricultura local.
.Fortalecer el crecimiento económico mediante mayores certezas regulatorias para atraer inversiones.
Un proceso gradual hacia su plena implementación
La normativa entrará plenamente en vigencia en un plazo de 18 meses. Durante ese período, el gobierno trabajará en la elaboración de reglamentos vinculados a concesiones, planes de cierre y criterios de ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
La promulgación realizada en Atacama no solo simboliza un avance técnico o legislativo: refleja también el intento de Chile por redefinir su relación con el agua en uno de los escenarios climáticos más complejos del continente. En el límite entre el océano y el desierto, el país comienza a proyectar una nueva arquitectura hídrica para el futuro.