En el puerto de Huasco, donde la mar conversa con los cerros y el río escribe su propia historia, habita una voz que ha sabido transformar memoria en literatura. Juan Soñador Rivera es poeta, narrador, escritor, cuentacuentos, tallerista, actor, gestor cultural, librero, dibujante, educador y guardián de un patrimonio que late entre la soledad del desierto y la esperanza de las comunidades del Valle.
Autodefinido como “aprendiz de escritor”, Soñador Rivera, ha construido una obra que bebe de las conversaciones de plaza, de las madrugadas de mar, de los relatos de mineros y de los susurros de los olivos. Sus poemas y narraciones se alzan como resistencia frente al olvido y como celebración de lo cotidiano.
En esta entrevista, el autor nos habla de su relación íntima con el territorio, del nacimiento de su vocación literaria, de su proyecto Bibliomuelle y de la mirada poética con la que observa las Fiestas Patrias. Una conversación que nos invita a detenernos, a escuchar el murmullo de la memoria y a comprender que la literatura, en su voz, es siempre un acto de libertad.
¿Qué significa para ti ser presentado como “la Pluma Poética y Narrativa del Valle del Huasco»?
La palabra pluma desde ya es de una libertad infinita, se mecen las plumas de los pájaros en el sonido del viento. Aletean las plumas de las aves imaginando una danza de cielos. La pluma de una gaviota muerta a la orilla del mar conoció el pensamiento de las olas y los cerros. Las plumas de un ángel aún despiertan el conocimiento de la verdad. Yo tan solo sigo siendo un aprendiz de escritor.
¿De qué manera el territorio del valle se ha convertido en fuente de inspiración para tu literatura?
Yo soy nacido, criado y recreado en el Puerto de Huasco. He llegado a comprender y conocer los caminos que se iban conversando con cada palabra que habitaba en las calles. El mar, la soledad, la tranquilidad, los olivos, los cerros estampados de Añañucas, lirios en primavera. El recuerdo de intensas lluvias de días por allá en el año 80. Las aventuras del abuelo mariscador que conocía el amanecer y las madrugadas del mar. El trueque de pescados, mariscos por frutas y quesos, entre el puerto y el valle. Los abrazos amables del río y las estrellas. El canto de los grillos en el vino de la luna. El reflejo del sol de la tarde en la mirada de flores de mi madre.
Las conversaciones, historias, poesías y cantos en la banca de un tronco de árbol, afueras de la casa de barro. Los cuentos de duendes, de pequeños mineros buscando vetas, del diablo persiguiendo a su sombra detrás de una vieja carreta. La literatura me la ha traído un colibrí descendiendo por el río Huasco.
¿Cómo nació esa necesidad de escribir: ¿desde la poesía, desde la narrativa, o desde ambos caminos al mismo tiempo?
A muy temprana edad, falleció mi padre, yo era el hijo pequeño, el regalón, el concho. Uno de sus últimos recuerdos que me viene siempre a la memoria de los ojos, fue cuando él me da las buenas noches y sonríe para mí, mientras me iba quedando dormido en ese pequeño catre de fierro. Luego vino la soledad, las preguntas con respuestas esperanzadoras de mentiras y fui construyendo fantasías.
Fui habitando mundos que iba creando en el patio de la casa. Construyendo historias con personajes y objetos de distintos materiales. Dibujando historietas. Escribiendo, armando y editando mi primer libro de cuentos en formato pequeño, cortado y cocido a mano. Fui teniendo mi primera editorial.
Mi mente y corazón, como mi soledad y tranquilidad comenzaron a ir creando narraciones primero y luego canciones y poemas. Uno de los primeros poemas creado y leído para el público escolar, fue un poema escrito para el día de las madres. Así fue naciendo el Escritor.
¿Cuáles son los temas recurrentes en tu obra y qué crees que revelan sobre la identidad del Norte de Chile?
-Bueno, como lo he mencionado en otras ocasiones ante preguntas comunicacionales y en conversaciones con amigos, los temas que visualizo se dan según diversos episodios en el transcurso de los años. Así por ejemplo lo romántico y solitario se escribieron en mis inicios, luego evoqué a lo social, lo natural, la defensa del medio ambiente, lo contestatario, lo irónico, la anti-poesía, lo erótico, lo intimista, lo coloquial.
La identidad del Norte de Chile es así, va fluyendo como el río, batallando por sobrevivir, sin dejarse encerrar y teniendo la fortaleza de los cerros y la paz de los valles. Mi poesía va consolidando una madrugada de amor.
En tus textos se perciben ecos de memoria colectiva. ¿Qué lugar le das a la voz de los otros – campesinos, mineros, mujeres, migrantes – en tu escritura?
Me agrada mucho poder ir a diferentes encuentros, ya sea literarios, artísticos, educacionales y compartir cuando se deja espacio para la conversación sincera y de relatos. Así voy conociendo historias, aventuras, cuentos, mentiras de otras personas que se involucran en las conversaciones.
Conversar con los pequeños mineros, con los agricultores, con los niños, con los abuelos, con las mujeres de los cerros, con pescadores, con los comerciantes, con las señoritas camareras, con los parroquianos de un bar. Todo ello es de una importancia vital para poder escribir y vivir.
¿Sientes que tu obra dialoga con un deber social, además de un impulso estético?
Mi obra no tiene ni deber social ni impulso estético. Mi obra es libre y ella misma decide como encauzarse.
Cómo observas el rol de la literatura hoy en el Valle del Huasco, en un tiempo marcado por crisis ambientales y transformaciones sociales?
La literatura en el Valle del Huasco es intensa y productiva. Hay una gran riqueza en lo artístico, musical, poético. La voz del artista es fuerte y consiente. Hay una sola fraternidad, cuidar y proteger nuestro valle, nuestro río, nuestra tierra.
¿Si tuvieras que definir la literatura chilena actual desde la periferia, que característica destacarías?
Destacaría la literatura desde debajo de las piedras. A los que no invitan a encuentros o lecturas. A quienes se les hace muy difícil poder publicar. Destacaría a un estudiante de Freirina que cuyos ojos se iluminaban cuando hablaba de lo que estaba creando.
En tu obra el Valle del Huasco aparece como un personaje en si mismo. ¿Crees que los territorios tienen memoria, y que el escritor solo actúa como mediador de esas voces silenciosas?
Claro que los territorios tienen memoria, son las memorias de nuestros ancestros, son la memoria viva de cada ser que estampó su vida en el suelo, son la memoria de aquellos que no pudieron nacer pero que caminaron entre nosotros como espíritus de amor. El agua, la lluvia, la tierra, las plantas, el aire, el mar, los diminutos seres, las estrellas, todo tiene memoria, todo es un ciclo de recuerdos que llevamos en la sangre. En la sangre morena. Como lo señalé en más de alguna ocasión también. yo soy el alma de un poeta muerto.
¿Qué potencia política encuentras en el lenguaje poético? ¿Puede la poesía ser una forma de resistencia frente al olvido o la homogeneización cultural?
Siempre la poesía es resistencia, es batalla constante, es rebelión, es aventura. Es la voz cuando el silencio se ve atormentado. Pero es una potencia universal.
Tu escritura dialoga con tradiciones orales y, al mismo tiempo, con problemáticas contemporáneas. ¿Cómo logras equilibrar la fidelidad a lo ancestral con la urgencia de lo actual?
Considero que la escritura es atemporal y es allí donde busca su centro. O lo que me ha permitido encontrar el equilibrio entre el jardín de la casa y un edificio en el centro de Santiago.
En la narrativa chilena, el tiempo suele ser lineal o histórico. ¿Qué papel juega para ti el tiempo en la construcción de su obra: circular, mítico, fragmentado?
Piramidal. Se va reconstruyendo con una idea de que el tiempo es un cuento más.
En un país tan centralizado como Chile, ¿qué lugar crees que ocupa la literatura regional en la construcción de una identidad nacional?
Chile sigue centralizado en todos los ámbitos y desde esa premisa nada ha cambiado en gran consideración y excepción. Menos en lo literario o cultural. Los escritores de regiones e incluso de las mismas localidades de diversos territorios no contamos con plataforma nacional. Si escritores o artistas en general ni siquiera contamos con plataforma regional, más invisibles somos a nivel nacional. Es por ello que la identidad debe ser universal.
¿Crees que el escritor debe asumir una postura ética en su escritura, o el arte puede desligarse de esa responsabilidad?
Ni lo uno, ni lo otro. y esto no significa “Ni chicha ni limoná”, sino que la poesía en sí ya es un acto de creación revolucionaria. Y al ser un acto de creación revolucionaria, es libre de elegir su camino o sus caminos. Como lo señaló el escritor Miguel de Unamuno, no encasillarse.
¿Sientes que el escritor chileno contemporáneo es más un testigo de la historia o un intérprete de sus fracturas?
Me agradó aquella frase de “un intérprete de sus fracturas “. Yo creo que cada escritor es testigo de sus propios momentos, de sus propios miedos, de sus propias capacidades, de sus propios tormentos y alegrías, de sus propios sueños, de sus propias ideas. El escritor es testigo de sí mismo y desde ese concepto es testigo del mundo en cada periodo que le ha correspondido vivir.
¿Cómo surgió “Bibliomuelle”, anécdotas y como sigue este proyecto?
Bibliomuelle es una idea de fomento lector, que no surgió como fomento lector, que nació por allá en el año 2011 aproximadamente. Desde aquel entonces yo contaba con una recopilación de libros regionales, literatura universal, revistas y diarios antiguos. Por ese verano quise llevar literatura a sectores de la playa, del puerto. Habían comerciantes de diversos productos y me preguntaba entonces, por qué no llevar libros y vender. Como suele pasar, no se vendía mucho, pero eso si me agradó que las personas que visitaban el puerto, los pescadores y la gente que transitaba, se detenía a ver las revistas y diarios antiguos y a recordar alguna lectura de su infancia.
Comencé colocando libros en unas bancas del muelle. Luego un amigo del sindicato de pescadores me obsequio un mesón con un pequeño toldo metálico hecho por él mismo. Desde allí mi espacio de Literatura local, regional, nacional y de libros y revistas antiguas, como Mampato, Doctor Mortis, El Petete, Cabrito, Disney, Barrabases, Condorito, pepe Antártico, Selecciones, Fotonovelas y otras más, fue convirtiéndose en un espacio de culto, el cual recuerdo con nostalgia. No lo hice proyecto, no quise encasillarlo. En la actualidad llevo mi Bibliomuelle a eventos y Encuentros Literarios donde me inviten.
¿Actualmente estás trabajando en un nuevo libro (de qué trata y cuando sería presentado)?
Mi Libro de poesías, Servilleta, fue publicado hacer un par de años atrás, aún sigue circulando en presentaciones literarias. No me quedan a la venta. pero siempre está la idea de una reedición, siempre y cuando hayan recursos económicos para ello. La edición en Chile es muy cara. En el desierto florido de la mente siempre uno está creando diversas publicaciones. He estado pensando en un libro de cuentos infantiles. Y en la continuidad de servilleta. He pensado en una trilogía, ya que hay muchas servilletas escritas que necesitan reunirse en libros. Así que vendrían un libro de cuentos y Servilleta II.
¿Cómo esperas que sea recordada su obra en el futuro: como una voz individual, como un canto colectivo o como ambas cosas?
El futuro es solo un concepto, una palabra que fue inventada como una opción de la nada. Me interesa el presente, porque siempre va cambiando el río de los pasos. Me gusta que mi obra pueda ser leída actualmente, ya que después no estaremos para escuchar si alguien lee algún escrito. Que mi voz siga siendo la voz de quienes conversan en las plazas, en las esquinas, en los minibuses, en los bares, en los puertos, en las cárceles, en los colegios, en las ferias, en los hogares.
¿Qué sueñas que pueda aportar tu obra a las generaciones futuras: ¿un archivo de memoria, una semilla de identidad o un llamado a transformar la realidad?
Que sea un pequeño camino para que otros niños comiencen a escribir sus soledades.
Fiestas Patrias
Desde tu sensibilidad literaria ¿qué evocan en ti las fiestas patrias del 18 de septiembre?
Elevar las cambuchas hechas de papel cuando éramos niños. Subir arriba del techo de la casa y elevar lo mas alto esos cometas de papel de diario. Como si en cada letra de ese diario se fuera creando una poesía al aire.
¿Consideras que esta celebración sigue siendo un espacio de unión nacional o se ha transformado en una tradición más ligada al consumo y al espectáculo?
Me hubiese gustado que hubieran presentaciones poéticas, pero cada día hay menos. Sobreviven aún las peñas comunitarias. He allí la tradición verdadera o quizás la más honesta.
¿Cómo se viven estas fiestas en el Valle de Huasco, y que elementos distintivos aportan a la identidad local?
Considero que igual que en otras localidades. Actos con aroma a cueca, más cuecas centralistas de sombrero, poncho y botas, que cuecas de camisa a cuadro y baile a saltitos. Los actos y desfiles ceremoniosos. Las inauguraciones de fondas en pubs o espacios públicos. Eso desde el punto de vista circunspecto. En los rincones de las comunidades están las ramadas comunitarias y familiares, allí permanece la identidad local, con la gran memoria del vecino payador, tesoro humano vivo.
En tu opinión, ¿qué enseñanzas podría transmitirnos una mirada poética sobre el 18 de septiembre en el contexto social y político que vive Chile hoy?
La idea de esperanza, siempre habrá esa idea, aunque las cosas no se concreten inmediatamente, aunque se deslicen por otras instancias, aunque no sea lo que se decidió con toda la comunidad…pero está la idea de esperanza. Sigue estando la idea de esperanza. Seguirá batallando la idea de esperanza. Aunque después nadie baile con Esperanza.
Las fiestas patrias suelen asociarse a la unidad, pero también a contradicciones históricas y sociales. Desde una perspectiva critica, ¿el 18 de septiembre celebra una nación inclusiva o más bien reproduce sus exclusiones?
Aún sigue la desigualdad social, pero hay fiestas patrias; Aún siguen las desigualdades económicas, pero hay fiestas patrias; Aún sigue la pobreza habitacional, pero hay fiestas patrias; aún sigue y se manifiesta más la polarización de pensamiento; pero hay fiestas patrias; Aún sigue el femicidio, pero hay fiestas patrias; Aún sigue el experimento educacional, pero hay fiestas patrias. A las fiestas patrias le llaman la unidad de los chilenos y chilenas. Pero si una empanada no está bien caldùa, habrá pelea.
Descargar aquí la Entrevista a Juan Soñador Rivera
Fotos: gentileza de las redes sociales del escritor.
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