Por Revista Mandato
Enero de 2026 ha arrancado en Tucumán con un nivel de violencia que ya no puede interpretarse solo como números o estadísticas. En las primeras dos semanas del año, los crímenes que han sacudido a la provincia muestran la fragilidad de la seguridad pública y evidencian vacíos graves en las políticas estatales de prevención y control.
Homicidio de Erika
El caso que más conmovió fue el de Erika Antonella Álvarez, de 25 años, cuyo cuerpo fue hallado en bolsas de consorcio en un basural del barrio Manantial Sur, en San Miguel de Tucumán. Las pericias forenses confirmaron que había sufrido múltiples golpes en la cabeza y el cuello antes de ser abandonada, lo que evidencia una violencia extrema y premeditada. La investigación está a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria.
Asesinato de un joven en Alpedrete
Casi de manera simultánea, en Alderetes, un joven de 21 años fue asesinado de un disparo en la cabeza durante un intento de robo frente a su casa. La víctima no opuso resistencia, lo que hace aún más impactante la brutalidad del crimen.
Hombre mutilado y asesinado
Por último, en un paraje rural de Guasa Rincón, se encontró el cuerpo de un hombre con mutilaciones y heridas múltiples, un asesinato que supera ampliamente la lógica de un robo común y apunta a una violencia particularmente feroz.
Más que cifras: percepción de inseguridad
Estos hechos no son simples noticias aisladas, muestran un patrón inquietante que erosiona la confianza de los tucumanos en la seguridad pública. Las estadísticas oficiales indican que en 2024 los homicidios en Tucumán disminuyeron a 61 casos, casi 20 menos que el año anterior, con una tasa aproximada de 3,8 por cada 100.000 habitantes, similar a provincias como Misiones o ligeramente superior a otras del norte argentino. Sin embargo, estos números no reflejan la brutalidad de los crímenes recientes ni la sensación real de inseguridad que sienten los vecinos de la provincia.
Comparación regional: Tucumán frente al norte argentino
Si se compara con Salta o Jujuy, Tucumán destaca por la percepción social de desprotección. Aunque en estas provincias también existen multiples delitos, se observa un trabajo más sistemático en prevención comunitaria y programas de contención social que logran disminuir la sensación de vulnerabilidad. En Tucumán, en cambio, parece predominar un modelo policial, que llega tarde al conflicto, mientras la violencia extrema golpea directamente a los ciudadanos.
Hacia una política de seguridad más efectiva
Este escenario exige una mirada crítica sobre las políticas de seguridad, no alcanza con celebrar la baja estadística de homicidios si los crímenes macabros continúan ocurriendo. La vida de cada tucumano está en juego, y las instituciones deben actuar con eficacia y rapidez para investigar, perseguir y prevenir la violencia.
Entre las medidas urgentes que el Estado y la sociedad deben implementar destacan: fiscalizar y sancionar al 911 cuando no recepciones llamadas. Fortalecer la investigación criminal, para evitar la sensación de impunidad. Desarrollar políticas integrales de prevención, incluyendo programas eficaces de atención a víctimas de violencia de género, intervención en barrios vulnerables y educación en valores de convivencia. Mejorar la presencia policial estratégica, basada en datos de barrios donde la marginalidad es acentuada. Coordinar todas las instituciones, incluyendo fuerzas provinciales y federales, sistema judicial y organismos de derechos humanos, para garantizar respuestas consistentes. Involucrar a la sociedad civil en programas de prevención y vigilancia comunitaria, transformando a los vecinos de espectadores a actores activos de la seguridad.
La seguridad es un derecho compartido
Tucumán no puede contentarse con cifras que bajan si la violencia extrema sigue marcando la vida cotidiana. La seguridad es un derecho, una experiencia concreta y una responsabilidad compartida entre Estado y sociedad. La provincia necesita medidas urgentes y sostenidas que devuelvan tranquilidad a quienes sienten que deben estar todo el tiempo en alerta, para poder volver a casa sanos y salvos