La titular de la cartera educativa provincial se refirió a las medidas dispuestas por el Gobierno para reforzar la seguridad en las escuelas, el acompañamiento a los estudiantes y el rol clave de las familias frente a conductas que buscan generar alarma y visibilidad en redes.
La ministra de Educación, Susana Montaldo, se refirió a la situación que atraviesan las escuelas ante episodios que buscan generar impacto y visibilidad, y remarcó la necesidad de una respuesta articulada entre el Estado, las instituciones y las familias.
En ese marco, destacó las medidas impulsadas por el gobernador Osvaldo Jaldo para reforzar la seguridad en los establecimientos educativos.
“El Gobernador trata de poner orden y, más que nada, brindar protección. Las familias necesitan saber que la escuela es un lugar protegido”, sostuvo.
Refuerzo de controles y presencia institucional
La titular de la cartera educativa indicó que se reforzaron los controles dentro de las escuelas, con especial atención en los momentos de recreo y en los espacios comunes.
“Se ha pedido a los preceptores, profesores y directores acompañar a los chicos. Tenemos que estar atentos al cuidado de los baños en cada recreo”, precisó.
Además, señaló que se implementó un protocolo preventivo que incluye la presencia policial en los accesos a las escuelas, con el objetivo de actuar rápidamente ante cualquier situación.
“La policía está para colaborar, para estar disponible si la institución necesita apoyo ante algún hecho”, afirmó.
Un fenómeno global atravesado por las redes
Montaldo explicó que estos comportamientos responden a una problemática que trasciende el ámbito local y se vincula con dinámicas globales atravesadas por el uso de redes sociales.
“Este es un fenómeno global que tiene que ver con las redes. Los chicos buscan llamar la atención, aparecer, ser protagonistas. Pero también debemos preguntarnos cuánto espacio de escucha tienen en la familia y en la escuela”, destacó.
Formación, límites y acompañamiento
Frente a este escenario, la ministra sostuvo que es fundamental abordar la situación desde una perspectiva formativa, que incluya diálogo, contención y límites claros.
“Educar es mostrar el camino y saber que hay límites que no se pueden cruzar. Y si se cruzan, hay consecuencias”, explicó.
En relación a las sanciones, aclaró que las acciones que ponen en riesgo a otros no pueden quedar sin respuesta, aunque deben ir acompañadas por instancias de reflexión y acompañamiento.
“Tiene que quedar claro que cada acto tiene sus consecuencias. Pero eso no significa dejar de acompañar al estudiante, entender qué pasó y trabajar con la familia”, subrayó.
Compromiso de toda la comunidad educativa
Finalmente, convocó a toda la comunidad educativa a asumir un compromiso activo en la construcción de entornos seguros y respetuosos.
“Todos somos responsables del clima que se vive en una escuela. Este es el momento para educar, poner límites y también escuchar a nuestros chicos”, sostuvo Montaldo.
Como parte de este abordaje integral, la ministra adelantó la realización de un congreso enfocado en la salud emocional de los estudiantes, con participación de las familias.
Entre la prevención y la cultura de la exposición
El planteo oficial reconoce un cambio de época: la escuela ya no es un espacio aislado, sino atravesado por lógicas digitales donde la visibilidad se convierte en un valor en sí mismo. En ese contexto, las medidas de control, presencia policial, refuerzo de vigilancia interna, buscan responder a la urgencia, pero abren interrogantes sobre su eficacia a largo plazo.
El eje más profundo aparece en otro punto que gira en la necesidad de reconstruir vínculos de escucha entre estudiantes, familias e instituciones. Allí, la política educativa enfrenta un desafío más complejo que la seguridad física, el reto es intervenir en una cultura donde la exposición en redes redefine conductas, límites y formas de reconocimiento.
El anuncio de un congreso sobre salud emocional sugiere un giro hacia ese enfoque integral. La clave estará en si estas iniciativas logran trascender la reacción coyuntural y se convierten en políticas sostenidas que aborden no solo el síntoma, los episodios que generan alarma, sino también las condiciones que los hacen posibles.