Con un fuerte respaldo institucional y en un contexto atravesado por tensiones estructurales del sector, el Ingenio Aguilares dio inicio a la zafra 2026. El acto contó con la presencia de autoridades provinciales, municipales y directivos de la Compañía Azucarera Los Balcanes, en una jornada marcada tanto por anuncios de inversión como por planteos contundentes sobre la situación del complejo sucroalcoholero.
Inversión productiva en un escenario desafiante
Durante la apertura se incorporó nuevo equipamiento orientado a optimizar el proceso industrial. Entre las adquisiciones se destacan una grúa de 15 toneladas, dos planetarios para el trapiche, un tanque de sulfuro y una centrífuga. Estas herramientas apuntan a mejorar la eficiencia en la producción de azúcar, en un contexto donde cada punto de rendimiento resulta clave para sostener la competitividad.
Presencia política y empresarial
La actividad reunió a figuras relevantes del ámbito público y privado, la intendenta de Aguilares, Gimena Mansilla; el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad; el secretario de Producción, Eduardo Castro; el presidente del grupo, Jorge Rocchia Ferro; la directora ejecutiva, Catalina Rocchia Ferro; el gerente general Diego Núñez; el gerente del ingenio; y representantes sindicales, entre ellos Luis González Guillermo Lamarca.
Reclamo por la ley de biocombustibles
Uno de los momentos más contundentes de la jornada estuvo a cargo de Catalina Rocchia Ferro, quien puso el foco en el contexto económico que atraviesa la actividad. “No queremos dádivas, queremos lo que es nuestro. Nosotros sabemos producir, ustedes gobernar, que cada uno haga lo que tenga que hacer”, expresó, en un mensaje directo hacia las autoridades.
La ejecutiva advirtió sobre un escenario de incertidumbre atravesado por el precio internacional del azúcar, el impacto del clima y, especialmente, por el valor del alcohol. En ese marco, insistió en la necesidad de garantizar el cumplimiento de la ley de biocombustibles y solicitó la intervención del Gobierno provincial para resguardar la actividad.
Asimismo, remarcó el peso estructural del sector en la economía regional, remarcando que “Detrás de cada campaña hay trabajo, esfuerzo y miles de familias que dependen de esta actividad”.
Impacto local y articulación público-privada
Desde el ámbito municipal, la intendenta Mansilla definió el inicio de la zafra como un alivio para Aguilares tras meses complejos, marcados por las últimas lluvias. “Esto es una bocanada de aire para nuestra ciudad, para los trabajadores y sus familias”, sostuvo, al tiempo que convocó a fortalecer el trabajo conjunto entre el sector público y privado.
Un momento bisagra para el sector
En representación del Gobierno provincial, el ministro Daniel Abad señaló que la actividad atraviesa un momento bisagra. En ese sentido, destacó la articulación entre las provincias azucareras como un avance histórico, al indicar que “Hoy podemos sentarnos en una misma mesa y trazar políticas en conjunto, algo que no ocurría en la historia del sector”.
Abad también subrayó el rol del Estado en la defensa de la actividad, recordando que la Provincia se opuso a iniciativas que podían resultar perjudiciales. “El diálogo no significa sometimiento, sino defender lo que le conviene a Tucumán”, afirmó.
Una economía que se activa
El inicio de la zafra constituye uno de los hitos más relevantes para la economía tucumana, al movilizar a miles de trabajadores y dinamizar múltiples actividades en distintas localidades.
En este escenario, el Ingenio Aguilares inicia su campaña con nuevas inversiones y el desafío de sostener la producción en medio de un contexto económico y climático complejo.
La zafra 2026 comienza bajo una doble tensión, con la necesidad de modernizar procesos para sostener la competitividad y la urgencia de reglas claras que garanticen previsibilidad. Entre inversiones concretas y reclamos estructurales, el sector azucarero vuelve a dejar en evidencia que su estabilidad no depende solo del mercado, sino también de decisiones políticas que definan su futuro.