Tras una semana de trabajo en la región, la comitiva empresarial y gubernamental de Brasil y Argentina dejó una señal política y económica concreta, el Corredor Bioceánico comenzó a operar como plataforma real de intercambio, con acuerdos exploratorios, pruebas logísticas y una agenda de articulación público-privada que busca consolidar nuevas rutas comerciales entre el Atlántico y el Pacífico.
El gobernador regional Ricardo Díaz destacó el momento como un punto de inflexión para el proyecto, al manifestar que “El Corredor Bioceánico por fin está funcionando, y está cumpliendo la promesa de acceder a alimentos y productos de una manera más económica”, afirmó, subrayando el potencial del corredor como herramienta para reducir costos y dinamizar el comercio exterior.
Una semana de negocios, pruebas y acuerdos
Durante la visita, empresarios de ambos países participaron en rondas de trabajo, visitas técnicas y reuniones con autoridades locales, provinciales y nacionales. El objetivo central fue unir capacidades logísticas, productivas y comerciales para facilitar importaciones, exportaciones y la posible instalación de nuevas industrias en la región.
Desde el sector privado, las expectativas se centran en la posibilidad de convertir estas instancias en operaciones sostenibles. Sin embargo, también emergieron las complejidades propias del proceso como habilitaciones sanitarias, permisos regulatorios y articulación normativa entre países.
Fanny Malebrán, del Centro Logístico Kaddus, sintetizó ese desafío desde la experiencia práctica, al afirmar que “Fuimos a Brasil a estudiar el mercado y muchos empresarios creyeron, así que negociamos para que vinieran directamente a la región y realizar negocios escalables. Esto es como un pilotaje para demostrar que la región puede abastecerse con sus productos. Hay complejidades, como inscribir productos en el sistema de salud, pero son procesos solucionables. La idea es ir facilitando el camino”.
El eje social del comercio
Desde Brasil, el empresario Leandro Cristófolis, de la empresa Bahía Verde, puso el acento en la dimensión social del proyecto al señalar que “Nuestro principal objetivo son las familias. La idea es llevar y traer productos a bajo costo y en beneficio de las personas. Queremos aportar más calidad para quienes viven acá”.
En tanto, el empresario jujeño Nicolás Fiad valoró la articulación institucional lograda durante la semana de trabajo. Según explicó, el avance no se limita al sector privado pirque “Interactuamos con clientes, pero también con autoridades del gobierno regional, municipal y nacional. Esto facilita el comercio entre los territorios del Corredor Bioceánico. Ya no es un sueño, estamos trayendo productos desde Argentina a través del corredor. La articulación público-privada permitió que el sistema empiece a funcionar y que los productos lleguen directo al consumidor reduciendo costos”, indicó Fiad.
Una mirada de largo plazo
Desde el Estado de Santa Catarina, Brasil, Darci Zanotelli destacó la profundidad histórica del vínculo con la región al remarcar que “Nuestro interés por Antofagasta viene desde hace 36 años, donde hemos convivido con amigos, autoridades y empresarios. Hemos visto que es realmente una ciudad de oportunidades”.
Showroom binacional
Como parte de las acciones de corto y mediano plazo, la Corporación Tri Andes anunció la creación de un showroom binacional en Antofagasta. El espacio reunirá a empresarios de Brasil y Argentina con contrapartes locales interesadas, con el objetivo de acelerar vínculos comerciales, testear productos y consolidar nuevas cadenas de suministro regionales.
El Corredor Bioceánico avanza así desde el discurso hacia la práctica. Pero el desafío de fondo sigue abierto, al buscar convertir la integración logística en una integración económica efectiva, sostenida y accesible para los distintos actores del sistema productivo.