El Ente Cultural de Tucumán convoca a la comunidad a participar del “Concierto homenaje al Papa Francisco”, a un año del fallecimiento de Papa Francisco. La propuesta estará a cargo de la Orquesta Estable de la Provincia, bajo la dirección de la maestra Yeny Delgado.
El evento tendrá lugar el viernes 24 de abril, a las 21 horas, en el Teatro San Martín. Las entradas pueden adquirirse a través de la plataforma oficial de cultura o en la boletería del teatro.
Un programa atravesado por valores
La velada contará con la participación como solista del violinista Franco Ruiz Falci. El repertorio fue concebido como un recorrido musical inspirado en los valores que marcaron el pontificado de Francisco, la empatía, el cuidado de la creación y el compromiso con el otro.
La apertura estará dedicada a Florence Price con Adoration, una pieza breve que invita a la introspección. A continuación, se interpretará el Concierto para violín en re menor de Félix Mendelssohn, obra temprana que pone en tensión el diálogo entre solista y orquesta.
El cierre llegará con la Sinfonía n.º 4 “Italiana”, también de Mendelssohn, una composición marcada por la luminosidad, el ritmo y la celebración, inspirada en su paso por Italia.
Entre la solemnidad y la construcción de sentido
Este tipo de iniciativas culturales no solo funcionan como homenajes, sino también como espacios de construcción simbólica. La figura de Francisco, cargada de significados políticos, sociales y religiosos, es reinterpretada aquí desde la música académica, un lenguaje históricamente asociado a lo institucional.
Sin embargo, surge una tensión inevitable: ¿hasta qué punto estos eventos logran interpelar a públicos más amplios y diversos? La elección de un repertorio clásico, aunque coherente en términos estéticos, puede limitar el alcance popular de un legado que, en vida, buscó precisamente romper con las élites y acercarse a los márgenes.
Aun así, el concierto plantea la idea potente de que la cultura es puente entre memoria y comunidad. En ese cruce, la música no solo recuerda, sino que también resignifica. Y en esa resignificación, Tucumán ensaya, una vez más, su manera de dialogar con el mundo y con su tiempo.